Predicaciones

I MENSAJE CENTRAL

Hoy vamos a hablar del temor. El temor es uno de los enemigos más grandes que tiene el hombre para poder hacer lo que Dios le ha puesto en su corazón.

El temor es una prisión que no te deja ser feliz, que no te deja alcanzar tus sueños y tus anhelos y no te deja cumplir con tu asignación y tu propósito.

Hoy Dios nos quiere hablar de como vencer a ese enemigo íntimo llamado: Temor.

II          INTRODUCCIÓN

Hace unas semanas estuvimos hablando de la historia de David y Goliat, de como Goliat el filisteo, un hombre de casi tres metros, amedrentaba al ejercito de Israel dando voces, invitándolos a pelear uno a uno contra él. La Escritura dice de ese evento:

1 Samuel 17:10 “10 Y añadió el filisteo: Hoy yo he desafiado al campamento de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo. 11Oyendo Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaron y tuvieron gran miedo.”

Esto estuvo haciendo Goliat por cuarenta días, dos veces al día, y cada día el ejército de Israel se levantaba por la mañana y se ponía en orden de batalla, pero solo les alcanzaba para eso, para pararse en orden de batalla, pero no para pelear. Y en el verso 24, dice la Escritura:

1 Samuel 17:24 “24Y todos los varones de Israel que veían aquel hombre huían de su presencia, y tenían gran temor.”

Así fue durante cuarenta días hasta que David lo enfrentó y lo derrotó.

Goliat en la trinchera estaba empoderado, pero cuando David lo retó en el campo de batalla le quitó su poder. De esta historia Dios me dio tres frases que dieron origen a este mensaje:

Frase 1: Las cosas que no enfrentes se harán más fuertes contra ti, pero aquellas que confrontes se debilitarán.

Frase 2: El primer paso para vencer algo es enfrentarlo.

Frase 3: Los temores que tienes vienen de lo que crees que eres o de lo que crees que va a ocurrir, cambia lo que crees y tus temores se irán.

Honrando la memoria de mi padre.

Y cuando preparaba este mensaje, me recordé de los primeros años de la enfermedad de mi padre. A él le dieron dos infartos cerebrales que lo dejaron postrado en una cama y en una silla de ruedas por casi veintidós años. En sus primeros años de la enfermedad él quería volver a caminar, pero los infartos habían afectado la zona de su cerebro donde está la motricidad para caminar y sabíamos que nunca iba a volver a caminar. Nosotros lo sabíamos, pero él no. Así que de tiempo en tiempo, cuando acordábamos, ya estaba él intentando bajarse de la cama para intentar caminar. De hecho, algunas veces mi mamá lo encontró tirado en el suelo, pues había intentado bajarse de la cama y caminar, pero sin éxito.

Y ahí aparecieron mis miedos. A mí me daba miedo que se cayera y se lastimara aún más, y siempre le decía: Papá, no se baje a caminar por que se puede caer y él me respondía siempre de la misma forma, que, de hecho, su respuesta de siempre inspiró el título de este mensaje. Cuando yo le decía: No se baje que se puede caer, él me respondía: ¿Y si no?

A mi me choqueaba su fe, yo queriéndole meter miedo de que se podía caer y él me respondía ¿Y si no me caigo? Y de aquí el mensaje de hoy lleva por título: ¿Y si no? Perdiendo el miedo.

 

III         EL MIEDO Y LA FE

El miedo es algo que es parte de la naturaleza del hombre, pero lo que no está bien es que esos miedos te impidan hacer lo que esta en tu corazón, que no te dejen salir de esa circunstancia en la que te encuentras y no estás a gusto, porque sabes que ese no es el diseño de Dios para tu vida.

Vamos a la Biblia para conocer algo más acerca del temor:

(NVI) Mateo 8:23-26 “23 Luego subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. 24 De repente, se levantó en el lago una tormenta tan fuerte que las olas inundaban la barca. Pero Jesús estaba dormido. 25 Los discípulos fueron a despertarlo. — ¡Señor —gritaron—, sálvanos, que nos vamos a ahogar! 26 —Hombres de poca fe —les contestó—, ¿por qué tienen tanto miedo? Entonces se levantó y reprendió a los vientos y a las olas, y todo quedó completamente tranquilo.”

Aquí Jesús nos está enseñando que el miedo es inversamente proporcional a la fe. La poca fe da como resultado el mucho temor. A mayor fe menor serán nuestros los temores que te impidan avanzar.

Pero cuando la fe es poca, los temores serán grandes y no tendrás ganas ni siquiera de enfrentar tus tormentas, tus batallas o tus gigantes.

 

IV         EL TEMOR ES CONTAGIOSO Y LA FE TAMBIÉN

 

Marcos 5:35-36 “35Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro? 36Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente.”

Es la historia de Jairo, principal de la sinagoga, que se acercó a Jesús a pedirle un milagro, porque su hija estaba gravemente enferma. Cuando Jesús iba para su casa para sanarla, vinieron algunos sirvientes o parientes de Jairo y le dieron la noticia que la niña ya había muerto, pero Jesús sabiendo que esos eran los miedos de Jairo le dijo: No temas, cree solamente.

 

Y después dice:

 

Marcos 5:37 “37Y no permitió que le siguiese nadie sino Pedro, Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.”

El miedo se contagia, por eso no dejó que nadie los siguiera, pero la fe también se contagia, por eso escogió a su círculo íntimo: Pedro, Juan y Jacobo, eran los discípulos que más fe tenían en Jesús. 

 

Marcos 5:40(b)-41  “… Mas él, echando fuera a todos, tomó al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con él, y entró donde estaba la niña. 41Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate.”

Cuando llegó a la casa estaban todos llorando la muerte de la niña, ellos tendrían cero fe para un milagro, por eso los corrió de la casa y solo se quedó con los que creían en él, sus discípulos y los padres de la niña.

 

Muchos de tus temores fueron contagiados de personas importantes en tu vida que no tuvieron una fe firme en Jesús, para caminar esos grandes planes que Dios ha puesto en tu corazón, asegúrate de caminar con gente que crea y no tema por lo que viene. Ellos te pueden ayudar a avanzar o te pueden detener.

 

 

V          DIOS TE LIBRA DE TODOS TUS TEMORES

 

Jesús vino a combatir al temor, por eso la palabra dice en Isaías 61, que Jesús vino a predicar las buenas nuevas a los pobres, a sanar las heridas del corazón, a pregonar libertad a los cautivos y sacar de sus prisiones a la gente.

 

El temor te hace prisionero. Jesús todo el tiempo les decía a sus discípulos: No teman.

 

La Biblia narra trescientas sesenta y cinco veces la frase No Temas, como si fuera una para cada día del año.

 

El Salmo 34:4 dice:

 

Salmo 34:4 “ 4 Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores.”

Jesús apareció en tu vida para echar fuera de ti todos los temores que te impidan cumplir sus propósitos.

 

Temor al rechazo de la gente.

 

Mateo 10:25-26 “25Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a los de su casa? 26Así que, no los temáis;…”

Jesús les quitó el miedo al rechazo y el miedo al que dirán de la gente. Dos de los miedos que más atoran a las personas.

Temor a enfrentar sólo la vida.

Mateo 10:29-31 “  29¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. 30 Pues aun vuestros cabellos están todos contados.31 Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos.”

 

Cuando tu sabes lo que vales para Dios, los temores se hacen pequeñitos.

 

Temor a lo sobrenatural de Dios.

 

Marcos 6:50 “50porque todos le veían, y se turbaron. Pero en seguida habló con ellos, y les dijo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!

El temor lleva en sí castigo.

El temor lleva implícito su propia consecuencia.

1ª Juan 4:18 “18En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo.”

El castigo del temor es la cárcel en esa área del corazón que no te dejará enfrentar esa tormenta que por generaciones ha azotado a tu familia, el rechazo, el pleito, la contienda, el menosprecio, la envidia, la soledad.

 

 

VI         ABRE LA PUERTA Y COMBATE TUS MIEDOS

 

Reflexiona en todos esos miedos que te han hecho prisionero o prisionera, miedo al rechazo, a que te digan que no, miedo al fracaso, miedo a tener y luego perderlo todo, miedo a no ser suficientemente bueno, miedo a no conseguir lo que anhelas, miedo al dolor de las heridas viejas no sanadas, y escucha lo que te dicen tus miedos, y hoy puedes abrir la puerta de la victoria si le respondes a esas voces es: ¿Y si no?

 

Cuando te pregunte: ¿Y si fallas? Tu le dirás ¿Y si no?, ¿y si te rechazan de esa universidad? ¿Y si no? ¿Y si te quedas a medias con los pagos? ¿Y si no?, ¿Y si me dice que no? ¿Y si no me dice que no? ¿Y si me duele y me quiebro por dentro? ¿Y si no?, ¿Y si hago el ridículo? ¿Y si no?

 

Y esa será la puerta de entrada para enfrentar a tus gigantes, tus tormentas y hacer crecer tu fe y vencer tus miedos. ¡Aleluya!

 

 

VII        A JESÚS LE OBEDECEN TODAS TUS TORMENTAS

 

Cuando estaban en la barca los discípulos, casi sintiendo que se morirían ahogados, Jesús se levantó y le ordenó a la tormenta que cesara, y cesó y dice la Escritura que se hizo grande bonanza, y los discípulos dijeron:

 

Mateo 8:27 “ 27Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?”

A Jesús todas nuestras tormentas le obedecen, basta una palabra suya para que se haga grande bonanza en tu vida, confía en Jesús que él está en tu barca, él no se ha bajado de ella, solo cree y no temas, enfrenta tu tormenta confiando en Dios y seguro estoy que te maravillarás de la grande bonanza que Dios hará en tu vida.

Tus miedos vienen de lo que crees que puede salir mal o que te puede ocurrir lo malo y lastimarte, cambia tu creencia, confía en el Señor que te dice: No temas, cada que pases por esa experiencia del temor reconoce tus pensamientos que te llevan a ese miedo y responde ¿y si no me pasara eso malo? Porque Jesús está en mi barca.

 

Si Dios es conmigo, quien contra mi, dice la Escritura. Amén.

 

 

VIII       MINISTRACIÓN

 

Hoy puedes entrar en tu aposento y pedirle al Señor que te muestre cuáles son esos miedos que no te dejan enfrentar ese gigante que te ha detenido por años. Ora al Señor y él te dirá: No temas más, cree solamente, y todos tus miedos comenzarán a debilitarse.

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