Predicaciones

I INTRODUCCIÓN Con la vida de Jonás y la vida de Marcos, el evangelista, la semana pasada Dios trató con nosotros esa o esas áreas de nuestra vida donde guardamos los más profundos “No puedo”, a veces disfrazados de “No quiero”, o disfrazados de desobediencia o de falta de fe para hacer la voluntad de Dios, pero en realidad, esos “No puedo” o “No quiero”, muchas veces son nuestros más profundos miedos, que nos impiden ir a nuestros “Nínives” ordenados por Dios o nos impiden ser útiles, como le pasó a Marcos, el evangelista, hasta que alguien cree en nosotros y nos ayuda y nos guía para poder hacer el propósito de Dios para nuestra vida. Hablando del propósito de Dios, mucha gente quiere encontrar el propósito de Dios para su vida y se la pasa buscando tanto ese propósito, que en vez de encontrarlo se aleja de él, como en el juego de “frío o caliente”, empieza caliente y se va enfriando porque no lo encuentran y esa frialdad lo desanima.

Déjeme decirle que sólo hay tres propósitos en la vida de todo hombre y toda mujer puestos por Dios, solo tres.
 
La importancia del número tres.
           
Ahora, sin lugar a duda el número tres es un número importante en la Biblia, significa Integración perfecta, perfección. La trinidad, El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres diferentes personas, pero son un solo Dios. Los tres se integran en uno de manera perfecta.
 
Jonás salió del gran pez al tercer día, Jesús resucitó al tercer día, Jesús tenía tres discípulos íntimos, nosotros somos tripartitas: Cuerpo, alma y Espíritu, tres en uno haciendo la perfección de tu vida. ¿Me sigue?
 
También son tres las directrices del hombre para vivir: Ser, hacer y tener, todo ser humano está integrado en estos tres principios de vida: Lo que es, lo que hace y lo que tiene.
 
Pero la pregunta es ¿Cómo podemos tener todas las personas los mismos tres propósitos? Son tres, pero a la vez, son uno. Bien, ahora lo descubriremos, de aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Una vida con propósito.
 
 
II          PRIMER PROPÓSITO: TU SALVACIÓN
 
Marcos 8:34-36 34Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. 35Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. 36Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?
Hace casi dos mil años, esta era la preocupación del Padre por su pueblo y por eso envió a su Unigénito Hijo Jesús:
 
Juan 3:16-1816Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”
Y nos dictó de una manera sencilla cómo podemos ser salvos: Creyendo con el corazón en Jesús y su obra redentora y confesarlo en voz alta:
 
Romanos 10:9-129que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. 11Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. 12Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; 13porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”
Este el primer y más grande propósito de tu vida y por eso la Escritura nos advierte en:
 
Filipenses 2:12(b) “ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor. ”
Este es el primero propósito, el propósito del Ser: Ser salvos. 
 
 
III         SEGUNDO PROPÓSITO: EL MINISTERIO DE LA RECONCILIACIÓN
 
Con este primer propósito recibido, salgamos a hacer el segundo propósito:
 
1ª Pedro 2:99Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa,  pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;
Aquí nos dice el apóstol Pedro que es lo que somos, somos linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo comprado por Dios (a través de la sangre de nuestro Cristo), para hacer nuestro propósito: Anunciar las virtudes de Cristo.
 
2ª Corintios 5:17-2017De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 18Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 20Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.”
Ya ve, con la salvación, ahora somos embajadores de Cristo para llevar a cabo el ministerio de la reconciliación, como si Dios rogase por medio de nosotros, te rogamos en nombre de Cristo: Reconcíliate con Dios. Este es el propósito del Hacer.
 
 
IV         TERCER PROPÓSITO: HAZ LO QUE ESTÁ EN TU CORAZÓN HACER
 
Con estos dos propósitos cumplidos o en cumplimiento, ahora sí, viene el tercer propósito, el propósito del Tener.
 
El tercer propósito Dios lo guardó en tu corazón. Encubierto o protegido por los primeros dos, estás listo para tener todo aquello que Dios haya puesto en tu corazón. Este propósito es el mismo para todos, lo que lo hace diferente es lo que Dios haya puesto en tu corazón.
 
Algunos de esos propósitos se entrelazan, pero otros no, pero seguro los dos primeros sí, y eso es lo que nos hace ser una iglesia que quiere cumplir los tres propósitos que Dios nos dio.
 
 
V          COMO PUEDO HACER LOS PROPÓSITOS DE MI CORAZÓN
 
Ahora, la pregunta es ¿Cómo puedo hacer los propósitos de mi corazón?
La Biblia enseña que todo aquel que quiere conquistar lo que está en su corazón, puede tomar este consejo que Dios le dio a Saúl, el primer rey de Israel:
(NTV) 1 Samuel 10:6-7En ese momento el espíritu de Dios vendrá sobre ti y te pondrás a profetizar junto con ellos. A partir de entonces, tu vida cambiará por completo.Una vez que se cumpla todo esto que ahora te digo, podrás hacer lo que quieras, porque Dios estará contigo.”
Esta es una promesa que Dios nos dio al término del año pasado y que, si usted la pone por obra, le aseguro que será prosperado en todo lo que emprenda.
 
Nosotros, parafraseándola, la enseñamos así: Llénate de la presencia del Señor y cuando te llenes, profetiza, habla las promesas de Dios para tu vida, que están en su palabra, a partir de entonces tu vida cambiará por completo porque serás una persona que confíe cien por ciento en Dios, y cuando te hayan venido estas señales, haz lo que esté en tu corazón hacer porque todo te saldrá bien, ya que Dios irá contigo.
 
Este es el principio del Tener, después de Ser Salvo, y Hacer el ministerio de la Reconciliación, estás listo para tener todo lo que anhela tu corazón, desde una buena salud, un matrimonio prosperado, tener tu desarrollo educacional, y luego un desarrollo profesional, tener negocios, bienes materiales, viajes, ministerios y tener generaciones bendecidas, hasta mil generaciones, todo lo que esté en tu corazón porque Dios estará contigo.
 
 
VI         MOISÉS NOS ENSEÑA EL CAMINO HACIA LA CONQUISTA DEL PROPÓSITO
 
El tema es que muchos no se creen o no se creerán capaces de hacer todo aquello que está en su corazón, de hecho, hasta le llaman “mis sueños guajiros”, que significa “mis sueños imposibles”, pero si tus sueños son imposibles y sabes que tú no puedes hacerlos, pero confías en Dios, esos son buenos sueños porque tienes que involucrar a Dios para poderlos hacer.
 
Frase: Sueños posibles en nuestras fuerzas, excluyen a Dios y se hacen imposibles, pero los sueños imposibles para nuestras fuerzas que incluyen a Dios, se hacen posibles.
 
La historia de Moisés: De esclavo a conquistador.
 
La historia de Moisés nos puede ilustrar como Dios nos lleva paso a paso para cumplir sus propósitos de conquista que Él mismo ha puesto en tu corazón.
 
Después del éxito de José en Egipto, donde un hebreo era el segundo hombre más poderoso sobre la tierra, fueron pasando faraones hasta que llegó uno que tuvo miedo al ver lo grande del pueblo hebreo, y giró una orden a las parteras de Egipto:
 
Éxodo 1:2222Entonces Faraón mandó a todo su pueblo, diciendo: Echad al río a todo hijo que nazca, y a toda hija preservad la vida.”
De una familia hebrea nació Moisés, que viendo su madre que era hermoso, se lo quedó por tres meses, pero no pudiéndolo ocultar más, lo puso en una canastilla y lo echó al río, pero María, su hermana se fue por la orilla siguiendo la canastilla, y la hija de Faraón se había ido a bañar al río y una de sus doncellas recogió la canastilla que traía al bebé Moisés y lo llevó a la princesa que se dio cuenta que era un niño hebreo, pero en ese momento, se le apareció la hermana y le dijo: Si quiere mando llamar a una nodriza hebrea para que le críe al niño y la princesa accedió y María fue por su mamá y la trajo a la hija del Faraón y la princesa le pidió que se lo criara hasta que creciera, y así lo hizo y cuando ya había crecido, y la hija del faraón lo adoptó y lo crio como su hijo.
Después Moisés a la edad de cuarenta años, vio que un egipcio estaba maltratando a un hebreo y fue a defenderlo y lo defendió con tal furia que terminó matando al egipcio. Moisés tenía en el corazón salvar a su pueblo de la esclavitud, pero pensó que sería en sus fuerzas, por eso mató al egipcio, pero Dios sabía que no iba a ser así, y lo hizo huir al desierto, ahí se encontró con Jetro, que a la postre sería su suegro, y estuvo cuidando ovejas por otros cuarenta años.
Hasta que un día Dios se le aparece en una zarza ardiendo:
Éxodo 3:1-77Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, 8y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel,”
Dios ya tenía un plan para su pueblo, rescatarlo de ser esclavo y llevarlo a conquistar la tierra de Canaán, una tierra llena de bendiciones y grandes frutos, definida como una tierra donde fluye leche y miel.
Pero Dios necesitaba alguien con mentalidad de príncipe y no de esclavo, por eso sacó a Moisés de su casa. Moisés vivía alrededor de un pueblo que llevaba cuatrocientos años siendo esclavo. ¿Qué tipo de conversaciones cree que escucharía Moisés si se quedaba entre su pueblo? Conversaciones de esclavo: Quejas, murmuraciones, justificaciones de porque no se pueden hacer las cosas, enojo, irá, culpas, y todo eso iba a estorbar el corazón de Moisés para poder guiar a su pueblo a la conquista de la tierra prometida.
Con ese edicto de que todos los bebés varones murieran, Dios llevó a Moisés a vivir en el palacio del rey, donde se hablaba de conquistar, de victorias, de prosperidad. Dios necesitaba que cambiara su mentalidad de esclavo por una mentalidad de conquistador.
Pero, ahora necesitaba enseñar a Moisés a que esa conquista no sería en sus fuerzas, necesitaba que Moisés aprendiera a depender de Dios y no de sus fuerzas o talentos, y con esa persecución por el asesinato del egipcio, Dios llevó a Moisés al desierto, donde se encontraría con Él.
Los cuarenta años representan un período de transformación, por eso también vagaron cuarenta años en el desierto para que todo el pueblo aprendiera a depender de Dios.
Así que Dios en cuarenta años llevó a Moisés a depender de Él totalmente, al grado que cuando iba a sacar a su pueblo, después de la décima plaga, Moisés le dijo a Dios:
(NTV) Éxodo 13:12-1612 Un día Moisés dijo al Señor: —Tú me has estado diciendo: “Lleva a este pueblo a la Tierra Prometida”. Pero no me has dicho a quién enviarás conmigo. Me has dicho: “Yo te conozco por tu nombre y te miro con agrado”. 13 si es cierto que me miras con buenos ojos, permíteme conocer tus caminos, para que pueda comprenderte más a fondo y siga gozando de tu favor. Y recuerda que esta nación es tu propio pueblo.14 El Señor le respondió: —Yo mismo iré contigo, Moisés, y te daré descanso; todo te saldrá bien.15 Entonces Moisés dijo: —Si tú mismo no vienes con nosotros, no nos hagas salir de este lugar. 16 ¿Cómo se sabrá que me miras con agrado —a mí y a tu pueblo— si no vienes con nosotros? Pues tu presencia con nosotros es la que nos separa —a tu pueblo y a mí— de todos los demás pueblos de la tierra. 17 el Señor contestó a Moisés: —Ciertamente haré lo que me pides, porque te miro con agrado y te conozco por tu nombre.”
Dios quiere cambiarnos nuestra mentalidad de esclavos, esa que traemos de nuestras familias, donde probablemente nos hemos acostumbrado a que nadie logra cambiar, a que nadie logra nada de lo que se propone, pero Dios usa esta iglesia para cambiar nuestra manera de pensar, Dios nos ha hecho saber que somos príncipes, hijos del Rey de reyes y Señor de señores, y dejar de pensar como esclavos, llenos de quejas, amarguras y tristezas y pensar como hijo conquistador lleno de gratitud, amor, gozo, fe, poder y dominio propio, y sobre todo, lleno de confianza en que, si Dios te trajo hasta aquí Dios te dará la conquista de esa tierra prometida que Dios ha puesto en tu corazón.
Josué fue el que dijo: Si Dios nos ha traído hasta aquí, Dios nos lo dará. Y Dios le contestó, tras el periodo de transformación: Yo te doy todo lo que pisare la planta de tus pies, solo asegúrate de llevar mi presencia.
Pero asegúrate de que este tercer propósito esté bordeado, encerrado, guardado, envuelto o blindado en el propósito de tu salvación y de que salgas a ejercer ese llamado a ser embajador de Cristo, para que Dios pueda rogar por medio de ti a las personas a tu alrededor que se reconcilien con Él.
 
VII        MINISTRACIÓN
Prepárate para conquistar los propósitos generacionales que Dios ha puesto en tu corazón, y blíndalos haciendo los dos primeros propósitos: Ocúpate de tu salvación y ven a ejercer, desde tu iglesia, el ministerio de la Reconciliación, y entonces, con toda confianza, podrás hacer todo aquello que anhela tu corazón. ¡Aleluya!

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