Predicaciones

I MENSAJE CENTRAL

Algo que podemos ver claramente en la creación, es que a todo lo que Dios creó le dio una asignación.

Todo lo creado tiene una instrucción invisible de parte de Dios.

En el capítulo 1 del Génesis, vemos, por ejemplo, como a la tierra le dijo que diera plantas y árboles frutales que produjeran semillas según su género y hasta hoy, sin que tu y yo podamos ver esa instrucción, la tierra sigue dando plantas y árboles frutales y ellos siguen dando semillas de su mismo género.

Tú eres la máxima creación de Dios y tienes una asignación dada por Dios, aunque hasta hoy sea invisible para ti, por esto, tu asignación no tienes que definirla, tienes que descubrirla.

Hoy Dios nos abundará en el tema de cómo descubrir nuestra asignación y cómo poderla llevar a cabo con eficiencia.

 

II          INTRODUCCIÓN

 

Job 33:4 “4 El espíritu de Dios me hizo, Y el soplo del Omnipotente me dio vida.”

El Espíritu Santo fue el que te diseñó y te fabricó en el vientre de tu madre, y también se le dio a Él la tarea de asignarte los dones necesarios para que puedas llevar a cabo tu asignación.

1ª Corintios 12:4, 7 y 11 “4Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. 7Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. 11Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.”

Si el Espíritu de Dios te formó y te dio vida, y el te repartió dones y habilidades como Él quiso, Él es el único que puede saber para qué te dio esta vida y esos talentos.

Así que, ¿Qué te parece si le preguntamos al Espíritu Santo por nuestra asignación? De aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Su Voz me dirá mi asignación.

 

III         DIOS HABLA PARA DAR LA ASIGNACIÓN

Dios le habló a Abraham y le dijo cuál era su asignación.

Génesis 12:1-2 “1Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.

También a Moisés Dios le dijo cuál sería su asignación.

Éxodo 3:10 “10Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.

Con Josué lo hizo igual:

Josué 1:1 y 6” 1Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo:  6Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos.

Y así lo hizo con Samuel, con Daniel, con David, con Pablo, con Pedro y por supuesto con nuestro Señor Jesucristo, y sin duda lo hará contigo también, porque Él no hace acepción de personas.

Dos constantes:

Pero ¿Que encontramos como constante en todos estos ejemplos en los que Dios les descubrió a cada uno de ellos cual era la asignación para la cual habían nacido? Dos cosas: 1) Que toda asignación está dada para ser la solución de algún problema, y 2) Que Dios les habló claramente.

1) Así es, todo lo creado ha sido creado para ser la solución de algo o alguien, para resolver algún problema que afecta a las personas, así que empecemos por entender, de una forma u otra, que venimos para servir.

Los mecánicos son la solución a los problemas de los conductores, los abogados son la solución a los asuntos legales de las personas, los arquitectos e ingenieros son la solución al problema de la vivienda, los ministros son la solución a los problemas espirituales de la gente, las mamás son la solución a todo lo que pasa en la casa.

Cuando entendemos que venimos a servir, nuestra asignación aparecerá en el horizonte y Dios nos hablará claramente acerca de ella.

2) Para poder ser la solución de alguien debemos aprender a escuchar la voz de Dios a través del Espíritu Santo, si no, nuestra asignación podría pasar de largo, aunque esté en el horizonte.

 

IV         EL CURRÍCULUM DEL ESPÍRITU SANTO COMO CONVERSADOR

Lo primero que debemos tener en cuenta es que el Espíritu Santo es un Comunicador por excelencia, de hecho, es el Comunicador perfecto, a Él le encanta hablar y conversar, todo el tiempo nos está hablando, somos nosotros los que debemos poner atención a lo que Él dice.

Si el Espíritu Santo tuviera que hacer su currículum para presentarse ante nosotros para que lo dejemos entrar a nuestra vida y le permitamos que Él nos dirija hacia donde encontraremos nuestra asignación, y como llevarla a acabo correctamente, como lo haría un gerente, un director o un CEO de alguna empresa transnacional, creo que usaría estos versículos que hablan de Él, tal vez no fueran los únicos, pero creo que de seguro estarían estos:

Juan 14:26 “26Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

Juan 16:13 “13Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.”

¡Que currículum! Él es experto en enseñar, recordar, guiar y hacernos saber lo que habrá de venir, ¿Deberíamos contratarlo, no cree?

Entonces podemos concluir que NECESITAMOS pasar tiempo escuchando la voz del Espíritu Santo para poder hacer nuestra asignación correctamente.

 

V          LA IMPORTANCIA DE ESCUCHAR CORRECTAMENTE

Déjeme ahora hablarle de la importancia que tiene el escuchar correctamente.

Apocalipsis 2:7,11,17,29 y 3:6,13 y 22 (dicen exactamente lo mismo) “22El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

Siete veces dice el Libro de las Revelaciones, que es el Apocalipsis, que debemos oír al Espíritu Santo. Jesús decía lo mismo todo el tiempo: El que tenga oídos para oír que oiga.

La relevancia de la conversación.

Es muy relevante que aprendamos a escuchar la voz del Espíritu Santo, porque Dios todo lo gobierna a través de la conversación.

Conversar implica que uno habla y otro escucha, y viceversa.

Dios habló con Adán y Adán escuchó, así lo hizo con todos los hombres y mujeres que refiere la Biblia a quienes les dio su asignación, y también conversó con Jesús para pedirle que se desprendiera de su gloria y viniera a salvarnos.

Pero, el problema de la conversación es que el diablo también sabe conversar, él habló con Eva y los desvió de la asignación original que Dios les dio.

Si en vez de oír al Espíritu Santo oyes al diablo, él buscará desviarte de tu asignación divina.

Por eso es importante pasar mucho tiempo escuchando al Espíritu Santo en vez de estar escuchando todo el tiempo al mundo con sus malas noticias, nuestras ideas personales o al propio diablo tentando a nuestra concupiscencia.

La concupiscencia empieza por el oído.

Uno de los problemas más grandes que tiene el hombre es su propia concupiscencia, el apóstol Santiago dice:

Santiago 1:14-15 “14sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.15Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.”

Si quisiéramos dibujar como es la concupiscencia dibujaríamos un oído con todo y oreja, porque la tentación es una voz.

El diablo no te puede tocar físicamente, lo que le es permitido hacer es hablarte, satanás le habló a Eva y ella escuchó su voz y obedeció, y ahí nació la concupiscencia con la que todos nacemos.

Satanás tentó a Jesús hablándole, pero, Jesús pudo resistir porque estaba lleno de la voz del Espíritu Santo.

Cuando dice la palabra que la concupiscencia es la que atrae al pecado y que cada uno será tentado por su propia concupiscencia, tenemos que entender que esa concupiscencia significa nuestra capacidad y tendencia que tenemos de escuchar otras voces y no la del Espíritu Santo.

El diablo solo puede tentarte y provocarte a que tengas pensamientos que te lleven a cometer errores, a tomar malas decisiones y a pecar, pero tú no te vas a desviar de tu asignación divina si pasas tiempo escuchando la voz del Espíritu Santo.

Le ha sido permitido al diablo que te ponga pensamientos corruptos, pero a ti se te ha dado la fuerza para resistir a esos pensamientos y no cometer esos errores, pero todo esto es a través de tus conversaciones con el Espíritu Santo.

Grados de concupiscencia.

Hay grados de concupiscencia, Jesús tenía un grado cero de concupiscencia, pero nosotros, en función de la la das y de lo apartado de Dios que hayan estado nuestros padres, abuelos y bisabuelos, podremos tener desde uno hasta diez de concupiscencia.

 

VI         APARTA UNA CITA PERMANENTE CON EL ESPÍRITU SANTO         

Así que, si hemos podido entender la importancia de escuchar la voz del Espíritu Santo, déjame darte este consejo para que eso pueda suceder de la mejor manera:

"Santifica un lugar en tu casa donde te puedas reunir a la misma hora con el Espíritu Santo."

El hábito es más poderoso que el deseo.

La Biblia dice que Jesús iba a la Sinagoga como de costumbre, oraba como de costumbre, Daniel oraba tres veces al día y David oraba siete veces al día, como dice el Salmo 119:164

Salmo 119:164 “164 Siete veces al día te alabo, A causa de tus justos juicios.”

Haz el hábito de hablar con el Espíritu Santo en el mismo lugar y a la misma hora, de preferencia.

Habla con él como tú eres, no tomes poses espirituales, no tienes que cambiar tu voz, ni la forma como hablas, entra cantándole de preferencia. Dile al Espíritu Santo que has venido a conversar con Él, no solo a hablarle o pedirle, sino también a escucharle.

Para hacer bien nuestra asignación.

Necesitamos escuchar su voz para descubrir nuestra asignación en la vida y hacerla bien.

Porque hacer bien nuestra asignación dependerá de una serie de toma de decisiones a lo largo de nuestra vida, y para que esas decisiones sean correctas conforme a nuestra asignación, necesitamos oír de continuo su voz.

 

VII        MINISTRACIÓN

Llenemos nuestros oídos de la voz de su presencia y aún la voz de nuestra concupiscencia no nos desviará de descubrir nuestra asignación y hacerla bien., para nosotros y para nuestras generaciones. Amén.

 

 

Suscríbete al boletín

* indicates required

Recursos

Devocional de la Predica Semanal

Contacto

En Xalapa:
Zempoala #9 entre calle Angelina y Apolinar Castillo
Xalapa Veracruz 91060, Mexico.

En Boca del Río:
km 1.5 carretera Boca del Río-Paso del Toro
esquina con la entrada a San Jose Novillero.

Facebook         Twitter    Twitter

Suscríbete al boletín

* indicates required

Síguenos

Copyright © Plenitud en Cristo 2020 All rights reserved