Predicaciones

I INTRODUCCIÓN
Cuando yo era niño me gustaba mucho que mi papá me viera jugar, jugar siempre fue divertido, jugaba con mi hermano fútbol que era 3 años y medio mayor que yo, pero cuando estaba mi papá presente el juego era más divertido.
Un día empezamos a jugar a las atrapadas alrededor de la mesa del comedor, delante de mi papá que estaba sentado en la sala mirándonos, yo tendría seis o siete años, mi hermano sobre 11 años, y yo lo estaba correteando para alcanzarlo, pero él era más grande, él solo corría un poco más rápido que yo para que no lo alcanzara, así que empecé a frustrarme porque yo quería alcanzarlo y ganarle y presumirle delante de mi papá, pero él se iba riendo y yo me iba enojando, empecé a llorar y seguía corriendo y mi hermano más se reía, y cuando ya casi lo alcanzaba, aceleraba un poquito y más me frustraba y me empecé a enojar más y más, y ya bufaba del coraje mientras lo perseguía y mi papá se dio cuenta que yo ya no estaba jugando, que yo ya estaba peleando, y mi hermano corrió más duro y se subió por la escalera al segundo piso, y yo me quedé bufando en el segundo escalón de la escalera, respirando amenazas de muerte como dice la Escritura del Apóstol Pablo, pero mi papá se paró tras de mí, me dio una nalgada que me subió dos escalones del impulso, y toda la escalera me subió a nalgadas, mientras él me nalgueaba, yo del susto más lloraba y un líquido tibiecito empezó a rodar por mis piernas. Y bueno, ahora estaba frustrado, enojado, asustado y orinado.
 
Mi papá se dio cuenta que me había desenfocado del juego, que lo había tomado muy personal, que lo que era imposible en mis fuerzas, que era alcanzar a un niño más grande y rápido que yo, me había frustrado y desenfocado de dos cosas: De que era un juego y lo peor, de que mi papá estaba mirando.
 
Y eso me hizo recordar que cuando nos desenfocamos de la vida, del juego de la vida, cuando dejamos de mirar que nuestro Padre está ahí sentado mirándonos, sin perder un solo instante de nuestra vida, la vamos a pasar mal, acabaremos frustrados, enojados, asustados y tal vez hasta orinados en alguna de las áreas de nuestra vida.
 
Por eso hoy te quiero hablar de lo importante que es renovar el aceite de la unción, porque él hará que no te desenfoques de lo importante por estar persiguiendo gigantes que no estás diseñado para alcanzar, que no está en ti que cambien, porque tú no podrás cambiar esa circunstancia, y eso te tiene desenfocado de disfrutar el juego de la vida que Dios te dio, de aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Renueva tu aceite para vivir enfocado.
 
Quiero presentarte lo que yo he considerado los dos enfoques de la vida en Cristo:

 

                  

III         ENFOQUE 1: IR A SU PRESENCIA SIN VELOS PARA SER TRANSFORMADO (ENFOQUE INTERNO)
 
Les conté que Moisés subía a la presencia de Dios y cuando bajaba, su rostro resplandecía por haber estado en la presencia de Dios. Ese brillo era figura de la unción que había de venir con el Espíritu Santo, pero Moisés usaba un velo para ocultar ese brillo y el pueblo de Israel no temiera acercase a él y poder hablarle. Pero eso velo tenía un gran peligro: Que Moisés ya no tuviera el brillo de la presencia de Dios y el velo le sirviera para ocultar que el brillo ya no estaba. El velo lo hacía alguien especial y diferente, pero también podía simular seguir brillando por la presencia, cuando ya el brillo se hubiera ido.
 
(NVI) 2a Corintios 3:1313 No hacemos como Moisés, quien se ponía un velo sobre el rostro para que los israelitas no vieran el fin del resplandor que se iba extinguiendo.”
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Esto nos advierte que debemos checar que no tengamos nosotros un velo donde sugerimos lo que no hay, sugerimos que estamos bien, sugerimos que nuestro corazón no está roto, sugerimos que podemos manejar ese dolor o sugerimos que estamos llenos de la unción del Espíritu Santo, cuando no hemos pasado tiempo en su presencia hace mucho tiempo. Eso solo nos lastimará más. Sigue diciendo el Apóstol Pablo:
 
(NVI) 2ª Corintios 3:1717 Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.”
 
Pero la libertad no se refiere a libertad para cantar o bailar delante de Dios, o para hablar de Dios, sino libertad para mostrarnos sin velos, para mostrar nuestro corazón tal y como está, sin sugerir nada que no tengamos, y esta es la única manera cómo podemos ser verdaderamente sanados y transformados.
 
(NVI) 2ª Corintios 3:1818 Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu.”
 
Cuando tú te presentas sin velos delante de Dios, reconociendo que no tienes la unción, que la has perdido, o que tu corazón está roto o destrozado en alguna área de tu vida, ahí comienzas a dejar que se refleje en ti la gloria del Señor y entonces podrás ser transformado y te irás pareciendo cada día más a él en tu forma de vivir.
 
Lo más trágico en la historia de Sansón.
 
A Sansón le pasó algo trágico, también se desenfocó, perdió su fuerza, le sacaron los ojos, lo hicieron esclavo, se divertían con él, pero lo más trágico en la historia de Sansón fue:
 
Jueces 16:20-2120Y le dijo: ¡Sansón, los filisteos sobre ti! Y luego que despertó él de su sueño, se dijo: Esta vez saldré como las otras y me escaparé. Pero él no sabía que Jehová ya se había apartado de él. 21Mas los filisteos le echaron mano, y le sacaron los ojos, y le llevaron a Gaza; y le ataron con cadenas para que moliese en la cárcel.”
Cuando te alejas de Dios, por las razones que sea, por trabajo, por cansancio, porque estás en pecado, o por descuido, la consecuencia, tarde o temprano será que la unción no estará más, pero lo peligroso es que, si el alejamiento es demasiado, ni siquiera te vas a dar cuenta que ya no está la unción, tendrás tu velo puesto, creerás que puedes hacer tal o cual cosa y te llevarás una desagradable sorpresa.
 
Aventarse de un avión en paracaídas tiene su riego y es peligroso, pero el 99.9 de las personas que se avientan en paracaídas llegan ilesos al suelo, pero más peligroso es aventarse del avión sin darte cuenta de que no llevas el paracaídas, eso te puede pasar si descuidas tu unción, mejor renueva tu aceite cada día.
 
 
IV         ENFOQUE 2: ENFOCAR PARA LA VIDA DE OTROS (ENFOQUE EXTERNO)
 
A nadie le gusta vivir en medio de los problemas, a nadie le gusta vivir rodeado de situaciones difíciles, y por eso las personas se enfocan en resolverlas, quieren que sus circunstancias cambien y se enfocan en salir de ahí, y ese enfoque es el que los desenfoca de Dios y sus propósitos, dejan de jugar el juego de la vida y se olvida que Papá está mirando desde el sofá. Jesús enseñó:
 
Mateo 11:28-3028Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”
Tus cargas debes entregárselas a Jesús y él te hará descansar, pero para que él pueda tomar tus cargas, tú debes tomar la suya y ponerte su yugo. El yugo es un artefacto que une a dos bueyes para que aren la tierra. De un lado está Jesús y del otro, te dice: Métete aquí. Su carga es mucho más ligera que la tuya, y llevar su yugo es fácil. 
La vida tiene sus yugos que te someten y te hacen caminar con ellos, la vida te llenará de cargas, el cuerpo, la familia, el matrimonio, la economía, las deudas, el trabajo, la felicidad, etc. Por eso Jesús enseña: Dame las cargas de tu vida, quítate del yugo de querer solucionar tu vida y toma mi carga que es ligera y métete en mi yugo que es fácil de llevar.
 
¿Pero cuál es su yugo y su carga? Hacer que otros se reconcilien con Dios,  que sean salvos. Cuando tú te enfocas en sus cargas, la promesa es que él resolverá  tus cargas.
 
Principio de la Sembrar y cosechar.
 
A este enfoque le llamó el Apóstol Pablo el principio de sembrar y cosechar. Si  quieres cosechar limones, debes sembrar limones, si quieres cosechar arroz, debes sembrar arroz, si quieres cosechar la reconciliación con Dios de tus seres queridos, debes sembrar reconciliación en otros, si quieres cosechar paz en tu vida, siembra paz en otros, enséñales cómo vivir en paz, si quieres cosechar dinero, debes sembrar dinero. Tal vez no tienes dinero para pagar la renta, y no se trata de que vayas y pagues toda la renta de alguien más, pero si a lo mejor puedes comprarle una despensa pequeña y sembrar tu dinero en su hambre.
 
Proverbios 11:24-2524 Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. 25 El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado.”
 
Esta es la vida cristiana, estar pensando como servir a otros con lo que a ti Dios te ha dado, empezando por la unción, y después por todo lo que él haya añadido en ti.       
        
 
V          LA UNCIÓN TE MANTIENE ENFOCADO Y TE HACE VENCER A TUS ENEMIGOS.
 
La unción te va a ayudar a que te mantengas enfocado en lo correcto de parte de Dios, y a que no te desenfoques.
 
Para salir adelante en la vida se necesitan fuerzas. Dios nunca prometió que sería fácil, pero si te prometió la victoria, solo te dijo: esfuérzate y ten ánimo, por eso el diablo lo primero que ataca es el ánimo y las fuerzas o las ganas de hacer lo correcto, pero Dios me dijo que te recordara lo que dice su palabra en el Salmo 92:
 
Salmo 92:10-1110 Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; Seré ungido con aceite fresco.11 Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos; Oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos.”
Necesitas la unción fresca de cada día para que tus fuerzas sean aumentadas y la promesa es que verán tus ojos a tus enemigos vencidos y oirán tus oídos la derrota de los malignos que se levantaron contra ti.

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