Predicaciones

I MENSAJE CENTRAL

Al igual que todo lo que hemos aprendido de la gracia, no tenemos que hacer nada bien para ganar la bendición de Abraham y Sara, ni nada de lo que hagamos mal nos la puede quitar, porque Jesús ya la consumó para nosotros en la cruz. ¿Cierto?

Hemos aprendido a valorar mucho la gracia de nuestro Señor Jesucristo, pero hoy Dios nos quiere advertir que podríamos estar desvalorizando su gracia, sin darnos cuenta, al creer erróneamente acerca de uno de los temas más básicos para el creyente: La confesión de pecados.

II          INTRODUCCIÓN

Yo encuentro dos tipos de personas que desvalorizan la Gracia.

Una de ellas desvaloriza la gracia de Nuestro Señor Jesús porque “no necesita esfuerzos humanos”.

El religioso siempre va a creer que él tiene que hacer “algo” para que Dios pueda obrar a su favor, porque de esa manera su “ego” queda satisfecho sintiendo que “ha cumplido”, “que se lo merece”, “que es mejor que otros”, etc.

Ese mismo tipo de personas desvalorizan la gracia, porque NO se necesitan estudios de teología, apologética, hermenéutica o escatología para entender y recibir de su gracia, porque como su nombre lo dice, su gracia es una REGALO INMERECIDO, nadie lo merece, solo lo podemos recibir.

Y entonces tienden a creer que la gracia “no vale mucho” porque es un regalo.

Y esto es lo que Dios quiere advertirnos hoy a nosotros: Que por ningún motivo nunca desvaloricemos su gracia.

Su Gracia no es barata.

Así, que empecemos por entender que la gracia no es barata, al contrario, es tan valiosa, que no tiene precio y nadie podría pagarla.

Su gracia le costó a Jesús toda su sangre y literalmente, todo el dolor del mundo. Eso mi amado es todo lo contrario de barato.

Jesús te dio su gracia, que es su favor inmerecido, su justicia, su amor, su bondad y todos los beneficios y bendiciones de la cruz como regalo para que los recibieras libremente cuando aceptaras a Jesús como tu Señor y Salvador personal.

Los otros que la desvalorizan.

A parte de los religiosos hay otro grupo de personas que desvalorizan la gracia a causa de que creen mal.

Los que creen mal siempre acaban actuando mal.

Si crees mal, inevitablemente vivirás mal, pero si crees bien, entonces vivirás bien. ¿Cuántos quieren vivir bien? Pues entonces vamos a ocuparnos de creer bien.

Corrigiendo la confesión de pecados.

Con los ojos nuevos de la Gracia, hemos descubierto varías creencias erróneas que teníamos y las hemos estado corrigiendo, hoy vamos a corregir nuestra creencia acerca de la confesión de pecados para obtener el perdón de Dios.

Para entrar de lleno en el mensaje de hoy quiero decirte esto: Si piensas que necesitas hacer algo para ganarte el perdón de Dios y que Dios te pueda bendecir, estás devaluando la gracia.

Si tú crees que te toca hacer a ti una parte como arrepentirte o pedir perdón para recibir el perdón de tus pecados, déjame decirte que estás menoscabando el sacrificio y la obra consumada de Cristo en la cruz.

El tema del perdón de pecados es uno de los temas más importantes para el creyente, pero por años hemos creído mal, así que hoy es el día en que, mirando la Biblia con los ojos nuevos de la gracia es que vamos a recibir la revelación de que no necesitas pedir perdón por tus pecados para que te sean perdonados, de aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Perdón sin confesión (No desvalorice su gracia).

 

III         LA CONFESIÓN DE PECADOS TE HACE DESVALORIZAR SU GRACIA

A la luz de la ley hemos sido enseñados que, si queremos que Dios perdone nuestros pecados, necesitamos pedirle perdón, si no, él no nos puede perdonar y entonces, somos alejados de su presencia.

Si esto fuera correcto creer, pasaríamos todo el día pidiéndole perdón a Dios por cada pecado que hacemos.

Si tenemos un mal pensamiento, si contamos un chisme, si hacemos un juicio, si discutimos a gritos con alguien, si nos enemistamos momentáneamente con alguien, si miramos algo indebido, si hablamos de mala forma, si escuchamos alguna obra de las tinieblas, etc.

Esto nos debería hacer estar todo el tiempo atentos a nuestros pecados y entre más atención le pongamos al pecado y a su acusador, más propensos seremos al pecado.

Aun cuando habláramos algo que no fuera de fe, alguna duda o algún temor o pensemos que algo saldrá mal, eso tendríamos que confesarlo inmediatamente, porque la Biblia dice:

Romanos 14:23(b) “y todo lo que no proviene de fe, es pecado.”

¿Está de acuerdo que si tuviéramos que confesar nuestros pecados sería imposible confesarlos todos sin que nos faltara alguno? Seguro que alguno o varios pecados al día se nos escaparían ¿Cierto?

Pero aquí viene lo peor de creer mal acerca de la confesión de pecados: Con un pecado al día que quedara sin confesar, seríamos transgresores de toda la ley, porque la Biblia dice:

(NVI) Santiago 2:10-11 “10 Porque el que cumple con toda la ley pero falla en un solo punto ya es culpable de haberla quebrantado toda. 11 Pues el que dijo: No cometas adulterio, también dijo: No mates. Si no cometes adulterio, pero matas, ya has violado la ley.”

La ley es implacable, si olvidaras confesar un pecado, de balde sería tu confesión permanente, porque al fallar en uno y quedar sin perdón, te harías transgresor de todos los pecados de la ley: Adulterio, fornicación, mentira, robo, asesinato, y sería imposible alcanzar el perdón de Dios.

Alineados por la gracia.

Pero el verso 12 nos alinea a vivir en la gracia y a creer que no necesitamos confesar nuestro pecado porque, por la obra consumada de Jesús en la cruz, todo tu pecado, pasado, presente y futuro ya ha sido perdonado:

(NVI) Santiago 2:12 “12 Hablen y pórtense como quienes han de ser juzgados por la ley que nos da libertad,”

Esa es la ley de la gracia.

Y el apóstol Pablo nos lo confirma en su carta a los Efesios:

(NVI) Efesios 1:7 “En él tenemos la redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados, conforme a las riquezas de la gracia.”

Con esto le debe quedar claro que el perdón de nuestros pecados no es por nuestra confesión sino por las riquezas de su gracia.

Si tú sigues creyendo que necesitas confesarle a Dios tus pecados para ser perdonado, estarás desvalorizando la obra consumada de Jesús en la cruz.

Recibe el perdón permanente de tus pecados por la gracia derramada en la cruz hace casi dos mil años. ¡Aleluya!

 

IV         TU PECADO DESAPARECE INSTANTÁNEAMENTE ANTE SU GRACIA

¿Puedes ver lo absurdo de la enseñanza sobre la confesión de pecados y la atadura y la opresión que la acompañan?

Dios no quiere eso para ti ni para mí, por eso Dios dijo:

(NVI) Isaías 43:25 “25 Yo soy el que por amor a mí mismo borra tus transgresiones y no se acuerda más de tus pecados.”

¿Te das cuenta como Dios toma la delantera y es Él que actúa para borrar tus pecados y ni siquiera acordarse de ellos?

Cuando tú cometes un pecado, su gracia lo perdona, lo borra y Dios ya no se acuerda que lo cometiste. Así, si tú insistieras en confesarle tus pecados él te diría: ¿De qué pecado me hablas? No hay tal.

Como mosquiteros electrónicos.

Es como tener un mosquitero electrónico o tener que andar matando mosquitos con las manos todo el día. El mosquitero electrónico representa la gracia y los mosquitos representan tus pecados.

En la ley tienes que andar todo el día persiguiendo a los mosquitos del pecado y matándolos con tus manos, eso te hace no poderte concentrar en casi nada. En cambio, con el mosquitero electrónico de la gracia, cuando el pecado se acerca a ti, pzzzzz, es consumido y desaparecido por la gracia, ¿Entiende el ejemplo?

Romanos 5:20 20 Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia;”

Eso es lo que Dios quiere que creas bien para que vivas bien y te sientas seguro todo el tiempo en cuanto al amor de Dios y su bondad permanente sobre ti. ¿Amén?        

¿Por qué estás bien con Dios?

Así que tengamos algo claro al respecto: ¿Estás bien con Dios porque has confesado todos tus pecados a la perfección o por el sacrificio de Jesús hecho una sola vez y para siempre?

Tienes que decidirte en cuál de las dos vas a creer, no puedes creer en las dos al mismo tiempo, una elimina automáticamente a la otra.

Una es del viejo pacto de la ley y la otra es del nuevo pacto de la gracia, ¿En cuál quieres manejar tus pecados, basado en tu confesión o basado en su gracia derramada en la cruz?

 

V          LA BIBLIA NO HABLA DE CONFESIÓN DE PECADOS PARA CREYENTES

El apóstol Juan y la confesión.     

A lo mejor usted se sabe el versículo 1ª Juan 1:8-10 que dice:

(NVI) 1ª Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.”

Y aquí usted lee claramente que si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel y justo para perdonarlos, y con esto pareciera que primero debemos confesar nuestros pecados ¿Cierto?

Ahora, siempre que leemos un texto, debemos leer el contexto y reforzarlo con otras escrituras, no podemos hacer una doctrina de un solo versículo y sin considerar el contexto. ¿Ok?

El contexto.

Al revisar el contexto de la primera carta de Juan, nos damos cuenta de que está escrita a personas no creyentes, por eso inicia la carta sin saludar a la iglesia, sino diciendo así:

(NVI) 1ª Juan 1:3 “Les anunciamos lo que hemos visto y oído, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.”

En cambio la segunda y la tercera cartas de Juan sí se las escribe a personas ya creyentes:

(NVI) 2ª Juan 1:1 “El anciano, a la iglesia elegida y a sus miembros, a quienes amo en la verdad —y no sólo yo sino todos los que han conocido la verdad—,”

Y tercera de Juan empieza saludando así:

(NVI) 3ª juan 1:1 “El anciano, al querido hermano Gayo, a quien amo en la verdad.”

¿Me sigue?

Entonces, en 1ª de Juan 1: 9 cuando Juan promueve la confesión de pecados lo está haciendo para personas no creyentes, ellos era agnósticos, que no creían ni siquiera que Dios existe.

Para el segundo capítulo de esta primera carta, Juan ya se enfoca en los creyentes y les dice:

(NVI) 1ª Juan 2:1 “Mis queridos hijos, les escribo estas cosas para que no pequen. Pero si alguno peca, tenemos ante el Padre a un intercesor, a Jesucristo, el Justo. Él es el sacrificio por el perdón de nuestros pecados, y no sólo por los nuestros sino por los de todo el mundo.”

Aquí nos confirma el apóstol Juan que si pecamos tenemos un intercesor que es Jesucristo, pero no nos manda a confesar nuestros pecados, sino confirma que Jesús se sacrificó por nuestros pecados y los de todo el mundo.

La oración de salvación.

De hecho cuando leemos el verso 9 de 1ª de Juan 1, al hablar de confesar nuestros pecados se está refiriendo a esa oración de salvación cuando la gente recibe a Cristo como su Señor y Salvador personal.

(NVI) 1ª Juan 1:9 “ Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.”

Una vez hecha la confesión de fe, entonces todos los beneficios de la cruz también son para ti siempre.

Otros ejemplos de que la confesión es para no creyentes.

Jesús dijo: Arrepentíos que el reino de los cielos se ha acercado, porque no había creyentes todavía. De Juan el Bautista dice que venían todos a bautizarse confesando sus pecados, eran aún no creyentes. Cuando se derrama el Espíritu Santo en el aposento alto y vienen a ver que está pasando, Pedro comienza a predicarles de Cristo y ellos dicen al final ¿Que hacemos? Y Pedro les contesta: Arrepiéntanse y bautícense, tampoco eran creyentes.

La confesión de pecados es para la primera vez que vas a recibir a Jesús como tú Señor y tu Salvador personal. Una vez que crees en Jesús como tú Señor y Salvador, su Gracia perdona todos tus pecados. ¡Aleluya!

El apóstol Pablo y la confesión.

Antes de concluir comentemos que el apóstol Pablo, conocido como el apóstol de la gracia y el que más cartas escribió del Nuevo Testamento, nunca escribió a las iglesias acerca de la confesión de pecados.

Sería injusto que debiéndonos confesar, el autor de la mayor cantidad de Libros en el Nuevo Testamento nunca hubiese escrito de algo que “fuera esencial” para el creyente.

Y mire que tuvo oportunidades para hablarles de arrepentimiento y confesión de pecados a las Iglesias, mire este ejemplo:

(NVI) 1ª Corintios 6:18-20 “ 18 Huyan de la inmoralidad sexual. Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo. 19 ¿Acaso no saben que su cuerpo ES templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; 20 fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.”

Después de pedirle a los de Corinto que huyeran de inmoralidad sexual, no les dijo que si no sabían que su cuerpo ERA templo del Espíritu Santo, no, les dijo, no saben que su cuerpo ES templo del Espíritu Santo.

Aunque peques, no pierdes comunión con Dios, porque tu pecado ya ha sido perdonado TODO en la cruz y tu cuerpo sigue siendo templo del Espíritu Santo.

 

VI         LO QUE JESÚS ENSEÑÓ ACERCA DEL PECADO Y SU CONFESIÓN

Podrías pensar que Jesús enseñó a confesar pecados en la oración del Padre nuestro, pero no es así. La Escritura dice:

(NVI) Mateo 6:12-14 “12 Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. 13 Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.14 Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. 15 Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas.”

Aquí Jesús no está hablando de confesar nuestros pecados, sino de perdonar a otros.

La falta de perdón a otros evidenciaría nuestra falta de entendimiento y de fe en lo que significa el perdón de pecados de Dios a nosotros, por eso es que aquí aparece condicionado, pero es condicionado por nuestra falta de fe y no por la falta de confesión.

El apóstol Pablo lo explica en su carta a los Efesios:

(NVI) Efesios 4:32 “32 Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.”

Perdonados estamos en Cristo y por eso Dios quiere que perdonemos a quienes nos ofenden.

Su perdón por su gracia no te da licencia para pecar.

No pienses que saberte perdonado de antemano te va a llevar a seguir pecando o a querer pecar más, no al contrario, dejarás ese hábito oculto y ese pecado y te pasará como esa mujer en casa de Simón el fariseo:

Romanos 6:1-2,7,10-11 y 14 “1¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? 2 En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? 7 Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. 10 Porque en cuanto murió (Cristo), al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. 11 Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.”

La mujer en casa de Simón el fariseo.

Jesús entró en casa de Simón el fariseo y una mujer comenzó a enjugarle sus pies con lágrimas y a besar sus pies. Y le dijo al fariseo: Entré en tu casa y no me diste beso, ni ungiste mi cabeza con aceite, ni limpiaste mis pies, pues esa era la costumbre para los invitados, pero esta mujer no ha dejado de besar mis pies y    enjugarlos con sus cabellos.

Y le preguntó: Si a alguien se le perdona una deuda de quinientos denarios y a otro una deuda de diez mil denarios, ¿cuál de los dos crees que amará más? Y Simón contestó: Al que se le perdonó más. Y Jesús le dice:

(NVI) Lucas 7:47 “47 Por esto te digo: si ella ha amado mucho, es que sus muchos pecados le han sido perdonados. Pero a quien poco se le perdona, poco ama.”

Cuando tú crees correctamente que no necesitas confesar tus pecados porque desde la cruz el Padre te ha perdonado todos los pecados que hayas hecho, que estés haciendo y los que vayas a hacer, te sabrás muy amado porque tus muchos pecados ya te han sido perdonados y podrás amar mucho a Cristo y eso te alejará del pecado o te dará las fuerzas para alejarte de tu pecado. ¿Amén 

 

VII        MINISTRACIÓN

Así que cree que todos tus pecados ya te han sido perdonados y que no necesitas confesarlos, agradece cada noche o en cada tiempo, la Gracia derramada para el perdón de tus pecados que ganó Cristo para ti y vive bien sabiendo que tu valoras mucho su gracia y todos sus beneficios son para ti.

Ahora ya puedes decir, que de tu pecado, recibes perdón sin confesión.

Amén.

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