Predicaciones

I           MENSAJE CENTRAL

En las últimas semanas hemos hablado de dos de las batallas más importantes que librará nuestra fe toda la vida: Contra el dinero y contra las emociones.

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Hoy hablaremos de una batalla más que deberá librar nuestra fe: Ahora es contra la ley, la ley de Moisés, que es la ley de los esfuerzos propios para merecer.

Esta es una batalla también permanente para el hombre, porque todo lo que hacemos en la vida requiere un cierto esfuerzo de nuestra parte, a veces poco y a veces mucho esfuerzo, pero siempre tenemos que hacer algún tipo de esfuerzo para lograr lo que queremos, no podemos quedarnos sentados en el sillón y esperar que nos pasen buenas cosas.

Y el problema con esto es que el cristiano tiende a creer que es mediante su esfuerzo que se ganará el favor de Dios y de sus bendiciones.

Pero hoy Dios nos enseñará en su palabra como ganar de por vida la batalla de nuestra fe contra le ley de los esfuerzos.

 

II          INTRODUCCIÓN

Les dice el apóstol Pablo a los gálatas:

(RVR60) Gálatas 1:6-7 “6Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. 7No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.”

¿Cuál es el evangelio verdadero? El evangelio de la gracia de Cristo.

Y nos queda claro que no hay otro evangelio, dice el apóstol Pablo, pero lo que sí pasa es que hay gente pervirtiendo el evangelio de Cristo.

¿Cómo se pervertía el evangelio de la gracia de Cristo en aquella época? Predicando la ley de Moisés, mezclando la gracia de Cristo con de la ley de Moisés y los rituales judíos.

El problema es que la gracia y la ley no se pueden mezclar, son como agua y aceite, no se mezclan, así que lo que queda de esa mezcla, realmente, es la perversión del evangelio de la gracia de Cristo.

Y esta es la batalla que libra nuestra fe correcta en el evangelio de la gracia de Cristo, contra el evangelio de la ley, de la ley de los esfuerzos, que quiere convencerte de que son tus obras y tus esfuerzos los que te acercan o te alejan de Dios, los que te bendicen o te maldicen, haciendo inútil el sacrificio de Cristo en la cruz.

De aquí que el mensaje de hoy lleva por título: NO HAY OTRO EVANGELIO. La batalla de la fe contra la ley.

           

III         LA MALDICIÓN EN EL NUEVO TESTAMENTO

Esta primera parte del mensaje se llama: La maldición en el Nuevo Testamento.

Muchos saben que el Antiguo Testamento está lleno de información acerca de las bendiciones que Dios quiere para su pueblo en su obediencia, pero también de las maldiciones que le vendrían a su pueblo si no obedeciere su voluntad.

Éxodo 20:5, por ejemplo:

(RVR60) Éxodo 20:5 “5No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,”

Y en forma más detallada aparece Deuteronomio 28, ahí aparecen 14 versículos de bendiciones y 54 versículos de maldiciones, 40 versículos más de maldiciones que de bendiciones.

Pero pocos saben que el Nuevo Testamento habla de una maldición que persigue al creyente, si no hace lo que Dios quiere.

Leamos ahora la Nueva Versión Internacional:

(NVI) Gálatas 1:6-9 “Me asombra que tan pronto estén dejando ustedes a quien los llamó por la gracia de Cristo, para pasarse a otro evangelio. No es que haya otro evangelio, sino que ciertos individuos están sembrando confusión entre ustedes y quieren tergiversar el evangelio de Cristo.Pero aun si alguno de nosotros o un ángel del cielo les predicara un evangelio distinto del que les hemos predicado (o sea, el evangelio de la gracia de Cristo), ¡que caiga bajo maldición! Como ya lo hemos dicho, ahora lo repito: si alguien les anda predicando un evangelio distinto del que recibieron, ¡que caiga bajo maldición!

¡Wow! El apóstol Pablo, el apóstol de la gracia está diciendo, “al que predique el evangelio de la ley o una mezcla de la gracia y la ley, que caiga bajo maldición.

Esta es la maldición del Nuevo Testamento para quien anuncie o predique otro evangelio que no sea el evangelio de la gracia de Cristo.

A quienes incluye.

Tú podrás decir, ah, sí, pero eso es para los predicadores, y sí es para los que predicamos el evangelio, pero tú predicas el evangelio cuando publicas algo en redes sociales o compartes algo en redes, aunque no lo hayas escrito tú, al compartir lo que otros predican, tú estás predicando.

O cuando le compartes a alguien el evangelio en tu trabajo o en tu colonia, asegúrate de estar predicando el verdadero evangelio, el evangelio de la gracia y no el evangelio de la ley de los esfuerzos, porque eso te haría vivir bajo maldición. 

¿Cuál es esa maldición?

(RVR60) Gálatas 3:10-12 “10Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. 11Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;12y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.”

No dice que la maldición es para los que rompan la ley, no, dice que la maldición es para los que dependan de las obras de la ley.

La maldición de predicar y creer que las obras que hagamos nos acercarán a Dios o nos alejarán es que mientras hagamos eso no somos justos para con Dios y Dios no puede bendecirnos como el anhela porque Él ha reservado sus mejores bendiciones para sus justos, ¿me sigue?    

Entonces, podemos concluir esta primera parte diciendo que sí hay una maldición en el Nuevo Testamento y es de no poder ser justo delante de Dios y por lo tanto no poder recibir las bendiciones que Dios tiene preparadas para nosotros.

 

IV         LA BENDICIÓN DEL EVANGELIO DE LA GRACIA

Esta segunda parte se llama: La bendición del evangelio de la gracia.

(RVR60) Gálatas 3:8-9 “ 8Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. 9De modo que los de la fe (en la gracia, los justificados por fe) son bendecidos con el creyente Abraham.”

El apóstol Pablo está diciendo que la Escritura, aún antes de la ley de Moisés, ya había previsto, que los gentiles serían justos por su fe y no por sus obras y que eso les haría participes de la bendición de Abraham, donde todos los de la fe en la gracia que se saben justos por la fe son bendecidos.

Así que hoy tienes que saber que tú eres bendecido, no por lo que has hecho bien, ni dejas de ser bendecido por lo que has hecho mal, tú eres bendecido por tu fe en el evangelio de la gracia que te dice que eres justo por CREER en la obra de amor de Cristo en la cruz y no en ninguna de tus obras. ¡Aleluya!

Muchas veces los que van llegando al evangelio pueden creer más rápido en el evangelio de la gracia que los cristianos de tiempo, ya que al cristiano se le ha entrenado por muchos años, a mirar en qué está fallando, qué hace bien o qué no está haciendo suficientemente bien.

Y por eso le cuesta un poco más entender y creer en que es la obra de “alguien más, la de Jesús” la que lo justifica delante de Dios.

Por eso podemos concluir en esta sección que nuestra bendición depende de cuánto creamos en el evangelio de la gracia, de cuánto creamos que somos justificados por nuestra fe en la cruz y que eso nos acredita para ser bendecidos, ya que al igual que Abraham, estamos creyendo en la obra de Dios y esa fe nos es tomado como justicia.

V          ANALIZANDO DEUTERONOMIO 28

Esta última sección se llama: Analizando Deuteronomio 28.

Les dije al inicio que en el capítulo 28 del Libro de Deuteronomio hay 14 versículos que hablan de bendiciones y 54 que hablan de maldiciones.

Siempre me llamó la atención que un Dios de Amor dedicara más tiempo y esfuerzo en especificar las maldiciones del pueblo por desobedecer que las bendiciones por obedecer.

Sin Cristo esto no se entiende, pero lo vamos a entender a la luz del evangelio de la gracia de Cristo.

Bendiciones.      

No nos da tiempo de leer todas las bendiciones que trae el capítulo, ahí le encargo que las lea en su casa, pero algunos ejemplos son:

(NVI) Deuteronomio 28:1-6 “Si realmente escuchas al Señor tu Dios, y cumples fielmente todos estos mandamientos que hoy te ordeno (la ley), el Señor tu Dios te pondrá por encima de todas las naciones de la tierra. Si obedeces al Señor tu Dios, todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te acompañarán siempre:»Bendito serás en la ciudad, y bendito en el campo. »Benditos serán el fruto de tu vientre, tus cosechas, las crías de tu ganado, los terneritos de tus manadas y los corderitos de tus rebaños. »Benditas serán tu canasta y tu mesa de amasar. »Bendito serás en el hogar, y bendito en el camino.”

Dios está diciendo que te bendecirá en todo lo que hagas.

Ahora, veamos algunas de las maldiciones, porque menos nos da tiempo de verlas todas:

Las maldiciones abarcan las áreas de la salud, la familia, la provisión y la sanidad mental.

(RVR60) Deuteronomio 28:22,27,28,59 y 61 “22Jehová te herirá de tisis (Tuberculosis), de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas. 27Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado. 28Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu; 59entonces Jehová aumentará maravillosamente tus plagas y las plagas de tu descendencia, plagas grandes y permanentes, y enfermedades malignas y duraderas;(crónico degenerativas) 61Asimismo toda enfermedad y toda plaga que no está escrita en el libro de esta ley (enfermedades raras o únicas), Jehová la enviará sobre ti, hasta que seas destruido.”

En general, todo tipo de enfermedades son maldiciones de desobediencia.

(RVR60) Deuteronomio 28:30 “30Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella;”

El adulterio es una maldición.

(RVR60) Deuteronomio 28:32 “32Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo, y tus ojos lo verán, y desfallecerán por ellos todo el día; y no habrá fuerza en tu mano.”

Tú eres cristiano pero tus hijos están entregados al mal, a las borracheras, a las drogas, a otras creencias. Esto también es una maldición.

Veamos cuál es la última maldición en la lista de estas 54 maldiciones:

(RVR60) Deuteronomio 28:68 “68Y Jehová te hará volver a Egipto en naves, por el camino del cual te ha dicho: Nunca más volverás; y allí seréis vendidos a vuestros enemigos por esclavos y por esclavas, y no habrá quien os compre.”

Esa es una maldición de maldiciones, ya que te vendan como esclavo está feo, pero que nadie te quiera comprar ni de esclavo, eso seguro destruiría tu alma.

Cristo al rescate.

Pero quiero que pongas mucha atención a lo que sigue, porque aquí está la razón de porque Dios dejó más maldiciones que bendiciones en este capítulo:

(RVR60) Gálatas 3:13 “13Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero).”

Cristo nos rescató de todas esas maldiciones que dice Deuteronomio 28.

Bajo el evangelio de la gracia, todas esas maldiciones se convierten en bendiciones, porque Cristo y su obra de amor en la cruz te han librado de todas ellas. ¿Amén?

Los 68 versículos de Deuteronomio 28 son bendiciones para los que estamos bajo el evangelio de la gracia, los primeros 14 son de las cosas buenas que ya Cristo ganó para nosotros y los otros 54 son de las cosas malas que ya Cristo nos ha liberado. ¡Aleluya!

Así que si al leerlas o simplemente al ver alguna área de tu vida y veas que no está sucediendo lo que tu corazón dice que Dios quiere que suceda, declara que esa maldición ya fue redimida en la cruz del Calvario por tu fe en la gracia derramada en esa cruz.

Nadie te quería comprar, Cristo te compró.

Y mira esto, la última maldición, la que te hacía saber muy rechazado por todos, la que te ha hecho creer que no vales nada o casi nada, al venderte como esclavo y que aun así nadie te quiera comprar, Cristo lo hizo de nuevo, dice 1ª de Corintios 6:20:

(RVR60) 1ª Corintios 6:20 “20Porque habéis sido comprados por precio (de sangre); glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”

Nadie te quería comprar, pero Cristo te compró por su sangre, declara que no eres más un rechazado o una rechazada, que no eres más un sin valor, declara que Jesús te ha renovado tu valor, acabas de subir de valor, como las acciones de la bolsa de valores suben de un minuto a otro, así tú, sólo que tu valor no volverá a bajar nunca más, porque ahora tu fe en la gracia le ha ganado la batalla a la ley de los esfuerzos para merecer. ¡Aleluya!

¡Glorifica a Dios, alaba a Dios, por todo su Amor y su Gracia y Favor inmerecido derramado en esa cruz por ti!

Podemos concluir esta última parte diciendo que bajo el evangelio de la gracia las maldiciones de Deuteronomio 28 se convierten en bendiciones, y ya no son 54 maldiciones y 14 bendiciones, son 68 bendiciones.

 

VII     MINISTRACIÓN

Concluyamos que nuestra fe en el evangelio de la gracia de Cristo ha ganado la batalla a la ley de Moisés, que se ha infiltrado en las iglesias como la ley de los esfuerzos para lograr las bendiciones de Dios y alejarse de las maldiciones de la palabra de Dios, porque Cristo nos compró y nos sacó de ser esclavos de esa ley y nos redimió de toda maldición, haciéndonos justos delante de Dios y por nuestra fe en esto, ahora somos acreedores a todas las bendiciones que haya en nuestros corazones.

Amén.

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