Predicaciones

I RESUMEN HISTÓRICO DE LA FECHA DEL NACIMIENTO DE JESÚS
Este es nuestro servicio de navidad, bien sabemos que Jesús no nació este día, ni cerca de estas fechas, pero el mundo occidental se ha puesto de acuerdo para celebrar su nacimiento, y nosotros aprovechamos estas fechas para poder hablar del nacimiento de Jesús.
La Biblia no dice cuando nació Jesús y la iglesia tradicional decidió establecer esta fecha por razones que no vienen al caso, aunque la Biblia nos da algunos datos que nos hacen saber que Jesús nació en octubre.
Lucas, el médico evangelista, hizo una investigación de los hechos que vivieron Jesús y sus apóstoles, y escribió dos Libros del Canon Bíblico, el evangelio de Lucas y el Libro de los Hechos de los apóstoles.

El describe que cuando el ángel anunció a Zacarías que su esposa Elizabeth tendría un hijo, él era el sacerdote que estaba ministrando en el templo. El rey David había establecido 24 familias sacerdotales diferentes, para que cada una ministrara los servicios del templo todo el año, a la familia de Zacarías le correspondía la octava quincena del calendario judío, y eso correspondía a la primera quincena de julio. La Escritura dice que después de los días de su servicio en el templo concibió Elizabeth, Zacarías regresó a su casa en la segunda quincena de julio, esta es la quincena en que concibió Elizabeth y nueve meses después nació Juan el Bautista, o sea en la segunda quincena de abril.
Juan el Bautista era primo de Jesús y la Escritura dice que era mayor que él por seis meses, así que Jesús nació en la segunda quincena de octubre. Y esto coincide con otras Escrituras que dicen que los pastores estaban cuidando ovejas en las vigilias de la noche, y en octubre todavía se puede hacer eso, pero en diciembre las temperaturas bajan a grados bajo cero, lo que sería imposible que las ovejas fueran sacadas en la noche y madrugada.
Pero, aunque sabemos que no nació en diciembre, todos puestos de acuerdo lo celebramos y aprovechamos para hablarle a la familia y amigos de Jesús. 
 
II       INTRODUCCIÓN
Vamos a introducirnos al mensaje de hoy.
Lucas 2:7 7Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.”
El emperador Romano, Augusto César, había promulgado un censo de población y todos debían regresar a la tierra donde nacieron y José, siendo de la descendencia de David, debía regresar a Belén de Judá. Tomo a María, que ya estaba en los últimos días de su alumbramiento y caminaron hacia Belén. Y estando en Belén se cumplieron los días de su alumbramiento y tocaron la puerta de un Mesón, que era una especie de casa de huéspedes, y al no haber lugar, y no quererlos dejar entrar y hacerles un lugar, les ofrecieron el lugar a donde guardaban a los animales, y no les quedó de otra, y se refugiaron en el establo.
Jesús nació en una cuna prestada y paradójicamente murió en una tumba prestada también, tal vez para hacernos reflexionar que, si el Rey de reyes no le dio mayor importancia a los bienes terrenales, tampoco nosotros deberíamos dársela por encima de la importancia que tenga Jesús en nuestras vidas.
Pero este pasaje también nos invita a reflexionar, como los dueños del hostal o Mesón, al estar todos los cuartos ocupados, no le dieron lugar a Jesús para nacer, como pasa con mucha gente que por estar tan ocupado su corazón con las cosas materiales que anhelamos, por tener ocupado todo nuestro tiempo en lo que nos hace sentir bien como: desarrollarnos profesionalmente, laborar, ganar un buen dinero o buscar ganar cada día más dinero, tener una vida social tan activa que llenamos nuestro corazón y como esos del mesón le decimos a Jesús: No hay lugar en el mesón (de mi corazón).
Debemos reflexionar de tiempo en tiempo, si el mesón de nuestro corazón está ocupado para Jesús y lo tengamos que poner en la habitación donde están las cosas menos importantes de nuestra vida, de aquí que el mensaje de hoy lleva por título: No hay lugar en el mesón.
 
III      COMO ABRIRLE EL MESÓN A JESÚS
Jesús explico cómo abrirle el mesón para que él pueda nacer en nuestros corazones, a esto le llamó: nacer de nuevo.
Juan 3:3-63Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 5Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
Jesús le estaba explicando a un maestro de la Ley, como lo era Nicodemo, que las personas debían “nacer de nuevo”, no físicamente, pero si espiritualmente. Nicodemo siguió preguntando cómo era eso de nacer de nuevo y Jesús llega, después de unos minutos, tal vez, al versículo más conocido de la Biblia, y le responde a Nicodemo:
Juan 3:14-1714Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado (hablando de su crucifixión), 15para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
Cuando una persona acepta a Jesús en su corazón como Señor y único Salvador, el espíritu de la persona está naciendo de nuevo. Dios le dio un espíritu al nacer físicamente y cuando acepta a Jesús, con entendimiento, Dios hace que su espíritu nazca de nuevo, por eso al acto de aceptar a Jesús como Señor y Salvador se le conoce como “nacer de nuevo”.
Esto es algo sencillo que podrías explicarle a alguien que no conoce a Jesús, que no le ha abierto el mesón de su corazón a Jesús y se va a sentar a tu mesa esta navidad y puedes aprovechar la oportunidad de predicar al verdadero Cristo, no al de Netflix.
Pero habrá gente que no quiera abrirle el mesón a Jesús y le pida que se vaya con los animales de junto, allá donde no moleste. Por ellos es que tenemos un ministerio llamado de la Reconciliación.
 
IV      ¿LE ABRIMOS A JESÚS EL MESÓN EN REALIDAD?
Pero hay otra preocupación con los que tenemos algo de tiempo de “haber nacido de nuevo”, ¿habremos nacido de nuevo realmente? Pero ¿Como sabemos si nacimos de nuevo?
Hagámonos esta pregunta, aprovechando la fecha de navidad ¿Le habremos abierto el mesón de nuestro corazón a Jesús o lo pusimos en el establo de las cosas no tan importantes?
Nunca os conocí, dice Jesús.
Es importante para los que tenemos un poco más de tiempo de haber aceptado a Jesús que verifiquemos que él nació en nuestro mesón y no en nuestro establo. Jesús lo dijo de esta manera:
(NTV) Mateo 7:21-2321 No todo el que me llama: ¡Señor, Señor! entrará en el reino del cielo. Solo entrarán aquellos que verdaderamente hacen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. 22 El día del juicio, muchos me dirán: “¡Señor, Señor! Profetizamos en tu nombre, expulsamos demonios en tu nombre e hicimos muchos milagros en tu nombre”. 23 Pero yo les responderé: “Nunca los conocí. Aléjense de mí, ustedes, que violan las leyes de Dios”.
A Jesús no le interesa lo que hablemos, sino lo que hagamos. Así como hay mucha gente que sabe de futbol, pero no lo juega o nunca lo jugó, hay cronistas y críticos que nunca jugaron al fútbol, pero son muy atinados en sus comentarios, eso está bien para las cosas del mundo, pero no para las cosas de Dios.
No se trata de decir que nacimos de nuevo, no se trata de decir que le abrimos el mesón de nuestro corazón, se trata de obedecer los mandamientos del Padre de nuestro Señor Jesucristo.
 
V       JESÚS NO SE QUEDÓ EN EL PESEBRE
Jesús nació en un pesebre, pero no se quedó en un pesebre, él creció y se afirmó en la voluntad del Padre, por eso dice la Escritura:
Lucas 2:5252Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.
Así como Jesús creció, así él quiere ir creciendo contigo en tu corazón. Crecer en sabiduría y en gracia para con Dios significa que él iba obedeciendo la voluntad de Dios y sus mandamientos. No se puede crecer en gracia para con Dios yendo en contra de la  voluntad de Dios.
No dejes a Jesús en el pesebre. 
La mayoría de las personas que conocen a Jesús y que un día le abrieron el mesón de su corazón para que él naciera, lo han dejado en el pesebre. Romantizaron la relación con el niño Jesús y creen que hablando bien del niño Jesús ellos están bien, y no es así. Necesitamos ir creciendo con él a la par, y para eso, solo hay una manera de hacerlo: hacer la voluntad de Dios y no la nuestra.
1a Corintios 13:11 " 11Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño."
Dice el Apóstol Pablo: Dejé las cosas de niño. Tenemos nosotros que decidir dejar de juzgar como niños.
Un pecado grave querer hacer tu voluntad. 
Querer hacer tu voluntad fuera de la voluntad del padre es tan grave como el pecado más horrendo que te puedas imaginar.
Recuerde que Jesús no condena a nadie por pecar, pues para eso vino Jesús al mundo y se crucificó, pero si la persona no se arrepiente y deja de hacer eso que está fuera de la voluntad del Padre, él solo se está escogiendo condenarse.
(TLA) Gálatas 5:16-2116 Por eso les digo: obedezcan al Espíritu de Dios, y así no desearán hacer lo malo. 17 Porque los malos deseos están en contra de lo que quiere el Espíritu de Dios, y el Espíritu está en contra de los malos deseos. Por lo tanto, ustedes no pueden hacer lo que se les antoje. 18 Pero si obedecen al Espíritu de Dios, ya no están obligados a obedecer la ley.19 Todo el mundo conoce la conducta de los que obedecen a sus malos deseos: no son fieles en el matrimonio, tienen relaciones sexuales prohibidas, muchos vicios y malos pensamientos. 20 Adoran a dioses falsos, practican la brujería y odian a los demás. Se pelean unos con otros, son celosos y se enojan por todo. Son egoístas, discuten y causan divisiones. 21 Son envidiosos, se emborrachan, y en sus fiestas hacen locuras y muchas cosas malas. Les advierto, como ya lo había hecho antes, que los que hacen esto no formarán parte del reino de Dios.”
La desobediencia es el pecado en su forma más general, cuidemos de no estar desobedeciendo a Dios y creyendo que con decirle: Señor, Señor, lo tenemos en nuestro corazón.
Hay personas que a la hora de divertirse le cierran la puerta del mesón a Jesús y le dicen: voy a ver una serie, pero tú no puedes entrar, voy a divertirme un rato, pero tú no puedes entrar ahora, voy a ir a hacer un negocio, pero tú no puedes entrar en la negociación.
 
VI      INVITA A JESÚS A TUS ÁREAS OSCURAS
Mucha gente que por alguna razón han caído en desobediencia, en lugar de acercarse al Señor, se aleja de él, se siente sucio, siente que ha transgredido su confianza y se avergüenza y se aleja, ese es el plan del diablo, hacerte creer que porque estás sucio, no puedes recibir a Jesús, que primero debes limpiarte, y no es así, es como querer sanarte antes de ir al médico o al hospital, es ahí, en tus momentos de desobediencia que debes abrirle tu corazón a Jesús y pedirle que entre nuevamente al mesón de tu corazón, esa sola invitación, te limpiará, te empezará a sanar el corazón y podrás seguir creciendo en sabiduría y gracia para con Dios.
Esa nueva invitación a abrirle el mesón de tu corazón Jesús la aceptará, no importa a que huela, no importa con quien comience a compartir ese establo, no importa. Este tiempo para recordar el nacimiento de Jesús nos permite reflexionar y volver a invitarlo a que nazca en nuestros corazones y nos ayude a crecer a su estatura. ¡Aleluya!

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