Predicaciones

I RESUMEN DEL MENSAJE ANTERIOR
En el servicio de Navidad hablamos de verificar si Jesús vive en el Mesón de nuestro corazón o en el establo, lejos, donde su presencia no moleste nuestra voluntad. En el servicio de año nuevo aprendimos que saber esperar en los silencios de Dios es el mejor fertilizante que podemos usar para que la tierra donde sembramos sea mejor de calidad y ayudemos a que la semilla de fruto más rápidamente.
Específicamente aprendimos que saber esperar implica estar quietos, vivir en paz, y confiar en Dios, para no querer apresurar los tiempos de Dios con nuestros pensamientos, emociones y acciones.
Esto en una palabra se llama: Tener paciencia. La paciencia como un fruto del Espíritu Santo es saber esperar. Por eso dice la Escritura:
Hebreos 6:1212… (sed) imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.”
II          INTRODUCCIÓN
 
Pero en el tema de esperar, el cristiano tiene una pregunta que es muy válida. Esta pudiera ser una de las tres preguntas más frecuentes en el corazón del cristiano: Y, ¿Qué hago mientras espero? ¿Qué hacer mientras esperamos a que se dé la cosecha de aquello que hemos sembrado? Y la repuesta es muy sencilla y está en el siguiente versículo:
 
Gálatas 6:99No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.”
¿Qué hacer mientras esperamos la cosecha? Seguir sembrando. No nos cansemos. ¿Queremos cosechar? Debemos seguir sembrando en todo tiempo, de aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Mientras esperas, sigue sembrando.
 
 
III         SEMBRAR ES HACER EL BIEN
 
Hay dos tipos de semillas que debemos sembrar, una que llamaré general y otra: específica.
¿Cuál es la semilla general que debemos sembrar mientras esperamos? Regresemos a Gálatas 6:9 y 10 pero en otra versión, la versión Nueva Traducción Viviente.
(NTV) Gálatas 6:9-10Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos. 10 Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos el bien a todos, en especial a los de la familia de la fe.”
“Hacer el bien”, esa es la semilla que debemos sembrar mientras esperamos a que dé cosecha la semilla que sembramos antes.
La semilla es hacerle bien a la gente, mayormente de tu casa y de la familia de la fe. O sea, que a toda persona debemos hacerle bien, aunque nos hagan mal, por eso la Escritura dice que al mal hay que pagarlo con bien. Que tratemos a la gente como queremos que nos traten a nosotros, ¿Me sigue? Pero hay una bendición especial cuando le haces bien a tus hermanos de la iglesia, a la familia de la fe. 
Esto no significa que no hagas bien en tu casa, tu casa es el primer lugar, pero Dios distingue cuando le haces bien a la familia de la fe.
 
IV         LA SEMILLA DEL DINERO     
Sembrar y cosechar es un principio divino que se aplica en todo lo que hacemos, es como la gravedad, va a suceder sí o sí. La Biblia dice:
2ª Corintios 9:66Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.”
Todo lo que tu hagas es una semilla, es una siembra que dará cosecha, si es buena semilla, dará buena cosecha, si es mala semilla dará mala cosecha. Si siembras mentiras, cosecharás problemas, si siembras discordias, cosecharás pleitos, si siembras paz, cosecharás tranquilidad, si siembras buenos hábitos alimenticios y buenos hábitos al dormir, cosecharás un cuerpo sano, y así con todo lo que hagamos, queramos o no, pensamientos, emociones y acciones son una semilla, y el dinero también lo es.
El dinero es una semilla.
¿Por qué incluyó al dinero como semilla? Porque el apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, para explicarles el principio de la siembra y la cosecha a los cristianos de Grecia, que estaban en Corinto, usó como ejemplo de semilla al dinero.
(NTV) 2ª Corintios 9:1-81 En realidad, no necesito escribirles acerca del ministerio de ofrendar para los creyentes de Jerusalén.Pues sé lo deseosos que están de ayudar, y me estuve jactando en las iglesias de Macedonia de que ustedes, los de Grecia, hace un año estuvieron dispuestos a enviar una ofrenda. De hecho, fue su entusiasmo lo que fomentó que muchos de los creyentes macedonios comenzaran a dar.Les envío a estos hermanos para estar seguro de que ustedes realmente están listos —como les he estado diciendo a ellos— y que ya tienen todo el dinero reunido. No quiero estar equivocado al jactarme de ustedes. Sería vergonzoso para nosotros —ni hablar de la vergüenza que significaría para ustedes— si algunos creyentes macedonios llegaran conmigo y encontraran que ustedes no están preparados ¡después de todo lo que les hablé de ustedes! Así que pensé que debería enviarles a estos hermanos primero, a fin de estar seguro de que tienen lista la ofrenda que prometieron; pero quiero que sea una ofrenda voluntaria, no una ofrenda dada de mala gana. Recuerden lo siguiente: un agricultor que siembra solo unas cuantas semillas obtendrá una cosecha pequeña. Pero el que siembra abundantemente obtendrá una cosecha abundante. Cada uno debe decidir en su corazón cuánto dar; y no den de mala gana ni bajo presión, «porque Dios ama a la persona que da con alegría» Y Dios proveerá con generosidad todo lo que necesiten. Entonces siempre tendrán todo lo necesario y habrá bastante de sobra para compartir con otros.”
Toda esta historia está llena de enseñanzas, pero lo que más llama la atención, es que el Espíritu Santo haya inspirado al apóstol Pablo a enseñar el principio de la siembra y la cosecha, usando como ejemplo de semilla, al dinero, porque el dinero es una semilla.
Yo conocí en el mundo que la semilla del dinero es el dinero, y tiene toda la lógica. Cómo puedes tener más dinero, usando bien tu dinero.
El dinero es el adversario de Dios.      
Este es uno de los temas más escabrosos que hay en la iglesia, cuando se habla de dinero, la iglesia entera tiembla. Y le voy a decir porque es tan escabroso: Porque el dinero es el adversario de Dios. El diablo no es el adversario de Dios, el diablo es nuestro adversario, suyo y mío.
1ª Pedro 5:8 8… porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;”
El diablo no es adversario de Dios, Dios puede aplastar al diablo en un instante, pero el dinero, ese si el adversario de Dios. Y ¿sabe por qué? Porque compite por tu corazón contra Él.
Mateo 6:21 y 2421Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. 24Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”
El dinero es el adversario de Dios porque ambos anhelan ser el número uno en tu corazón. No puedes tenerlos a los dos en el número uno, o Dios es lo más importante para ti o el dinero. Y Dios dice, si yo soy lo más importante, yo te haré prosperar económicamente como tú no te imaginas. Pero esta es la gran lucha del hombre.
¿Amas a Dios o al dinero?
¿Cómo saber si Dios está en segundo lugar? Hay personas que anhelan tanto tener dinero o tener las cosas que compra el dinero, que sin duda, Dios está, si acaso, en segundo lugar. Esto es avaricia y es muy claro cuál es su tesos de: el dinero, porque ahí está su corazón.
Pero por otro lado hay personas que tienen tanto miedo de quedarse sin dinero o que el dinero que tienen no les alcance que también lo ponen en primer lugar y todo lo hacen, aún las cosas de Dios pidiéndole permiso al dinero. Esto es poner a Dios en segundo lugar.
Por eso el diezmo trae consigo mucha bendición, porque Dios nos dio el diezmo como estrategia para que el dinero nunca usurpe el primer lugar en nuestros corazones. Tú le das a Dios primero el diez por ciento de lo que Él te da, y Él te promete multiplicar ese noventa por ciento, por cuanto le diste a Él el primer lugar de tu corazón y no al dinero.
Y ese es el mismo principio que le aplica a las primicias:
(NVI) Proverbios 3:9-10Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas. 10 Así tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo.”
Romanos dice: Si la primicia es santificada, el resto de la cosecha será santa.
 
V          SIEMBRA DE LO MISMO MIENTRAS ESPERAS.     
La enseñanza de hoy es que mientras esperas a que se dé la cosecha sigue sembrando. La semilla especifica es: Que si quieres cosechar dinero, sigue sembrando dinero con tus diezmos y ofrendas.
Si quieres cosechar un matrimonio estable, siembra tu tiempo y tu corazón para que otros matrimonios encuentren la estabilidad. Si quieres cosechar un buen negocio, siembra tu asesoría y tus consejos en otros para que hagan negocios prósperos, si quieres cosechar un buen esposo, porque estás esperando casarte con un buen hombre o viceversa, siembra tu tiempo, tus oraciones y tus consejos para que tus amigas y las mujeres de tu iglesia y de tu comunidad logren encontrar a su buen esposo. ¿me estoy explicando?
Si alguna mujer quisiera tener un hijo y no pudiera, ella deberá ayudar a  otras mujeres a que tengan sus hijos y alegrarse con y por ellas
Semilla específica: Siembra en otros lo que quieras cosechar en ti.
(NTV) Lucas 6:37-3837 No juzguen a los demás, y no serán juzgados. No condenen a otros, para que no se vuelva en su contra. Perdonen a otros, y ustedes serán perdonados. 38 Den, y recibirán. Lo que den a otros les será devuelto por completo: apretado, sacudido para que haya lugar para más, desbordante y derramado sobre el regazo. La cantidad que den determinará la cantidad que recibirán a cambio.”
La prosperidad en Dios está basada en el principio de la siembra y la cosecha, que te dice que mientras esperas por la cosecha, sigue sembrando en tu casa y en la familia de la fe, principalmente, y has de este principio un círculo virtuoso que no pare por generaciones, por eso el apóstol Pablo termina su disertación a los de Corinto con esta palabra:
(NVI) 2ª Corintios 9:10-1110 El que le suple semilla al que siembra también le suplirá pan para que coma, aumentará los cultivos y hará que ustedes produzcan una abundante cosecha de justicia. 11 Ustedes serán enriquecidos en todo sentido para que en toda ocasión puedan ser generosos, y para que por medio de nosotros la generosidad de ustedes resulte en acciones de gracias a Dios.”
Este es el principio revolvente de la siembra y la semilla, así que mientras esperas a que se dé tu cosecha, sigue sembrando.

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