Predicaciones

I MENSAJE CENTRAL

La semana pasada Dios nos mostró que los que le pertenecemos a Cristo hemos recibido por herencia la promesa de la bendición de Abraham, ganada para nosotros por la obra de amor y de gracia consumada por nuestro Señor Jesucristo en la cruz.

Hoy Dios nos quiere enseñar, que dentro de la bendición de Abraham, existe una bendición relacionada específicamente con Sara, esposa de Abraham. Así que vayamos a conocerla para poder recibirla.

II          INTRODUCCIÓN

Entendimos que recibir la bendición de Abraham significa que nuestro Señor Jesús, además de darnos salvación y vida eterna, ganó en la cruz para nosotros el que heredáramos todo lo bueno que Él creó en la tierra: Todo tipo de bienes, dotaciones, riquezas, ventajas y placeres. ¿recuerda?

Entendimos también que no tenemos que avergonzarnos de que Jesús quiera que tengamos buen éxito, que seamos sanos, que todo lo que toque nuestras manos prospere, que tengamos la bendición de tener hijos y que vivamos una larga vida.

Esto lo ganó para nosotros Jesús en la cruz y quien no quiera creerlo que no lo crea, pero nosotros, conforme a la Escritura, si lo creeremos.

Con ojos nuevos.

Sin lugar a duda, con los nuevos ojos de la gracia y del amor incondicional de Dios, sin ninguna envoltura o moño de la ley, toma más sentido la Escritura cuando nos enseña que Jesús dijo:

(NVI) Juan 10:10 “10 El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.”

Jesús ganó para ti en la cruz lo mejor del cielo al darnos vida eterna y lo mejor de la tierra, al darnos una vida en abundancia. ¿Amén?

Sara aparece en escena en la bendición de Abraham (bonus para matrimonios)

Vayamos a ver como entra Sara en escena, y será un “bonus” para los matrimonios de Plenitud en cristo.

(NVI) Génesis 17:15 “15 También le dijo Dios a Abraham: —A Saray, tu esposa, ya no la llamarás Saray, sino que su nombre será Sara.  16 Yo la bendeciré, y por medio de ella te daré un hijo. Tanto la bendeciré, que será madre de naciones, y de ella surgirán reyes de pueblos.”

Dios hizo con Abraham y Sara lo mismo que hace con todo matrimonio cuando se unen en él: Entonces, se convierten en una sola carne, en una sola persona, espiritualmente hablando.

Así que todo lo que aprendimos de la Bendición de Abraham, bien podría decir “la bendición de Abraham y Sara”.

Sólo que en ese tiempo, la mujer no era muy tomada en cuenta, por eso miramos la escritura contar, por ejemplo, sólo la cantidad de hombres que salieron de Egipto, seiscientos cincuenta mil, y no saber cuántas mujeres y niños había, o los cinco mil hombres que Jesús alimentó en una ocasión, sabiendo que había mujeres y niños con ellos que no fueron contados.

Pero, hoy entenderemos porque era así en ese tiempo y Jesús nos lo explica muy bien:

(NVI) Mateo 19:3 “ Algunos fariseos se le acercaron y, para ponerlo a prueba, le preguntaron: —¿Está permitido que un hombre se divorcie de su esposa por cualquier motivo?

Cuando preguntan que si por cualquier motivo, era porque los hombres no consideraban a la mujer, ni aun en el matrimonio, una persona importante en sus vidas.

Pero Jesús les enseña:

(NVI) Mateo 19:4-8 “ —¿No han leído —replicó Jesús— que en el principio el Creador “los hizo hombre y mujer”, y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo”?  Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. Le replicaron: —¿Por qué, entonces, mandó Moisés que un hombre le diera a su esposa un certificado de divorcio y la despidiera? —Moisés les permitió divorciarse de su esposa por lo obstinados que son —respondió Jesús—. Pero no fue así desde el principio.”

¿Ahora entiende porque no se contaban a las mujeres en ese tiempo? Porque el hombre era obstinado, religioso, orgulloso y torpe.

Hoy en algunas denominaciones cristianas siguen siendo obstinados y religiosos y no quieren tomar en cuenta a la mujer, y también pasa en algunos hogares, pero no en los nuestros, porque hemos entendido el plan de Dios.

El plan de Dios para el matrimonio.

Entendamos esto, en un matrimonio, si el hombre se quiere manejar solo queda a la mitad de su poder, pero cuando se unen en cada proyecto de ambos, como si fueran realmente una sola persona, con amor e interés el uno por el otro, surge un poder estruendoso del cielo en ellos.

Por eso la Biblia dice:

(NVI) Eclesiastés 4:9 “9Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo.”

Y otro dice:

(DHH) Deuteronomio 32:30 “¿Cómo es que uno solo hizo huir a mil? ¿Y cómo es que dos pusieron en fuga a diez mil? ¡Tan sólo porque el Señor, su protector, decidió entregarlos al enemigo!”

Así que la bendición de Abraham nos viene porque él y Sara eran uno solo, espiritualmente hablando. ¿Me sigue?

Así que si usted quiere que le vaya bien o mejor, únase a su esposa o esposo.

Este fue el bonus para los matrimonios, pero enfocándonos en el tema, hay bendiciones impresionantes dentro de la bendición de Abraham que están particularmente identificadas con Sara, y eso es lo que vamos a aprender hoy, de aquí que el mensaje de hoy lleva por título: La bendición de Sara (¡Ah! tampoco es apta para religiosos)

 

III         LA BENDICIÓN DE LA FECUNDACIÓN EXTEMPORÁNEA

Hay gente que piensa que la bendición que Dios le dio a Abraham fue espiritual, pero la Biblia dice muy específicamente que era riquísimo en ganado, plata y oro. ¿Se acuerda?

(NVI) Romanos 4:18-19 “18 Contra toda esperanza, Abraham creyó y esperó, y de este modo llegó a ser padre de muchas naciones, tal como se le había dicho: ¡Así de numerosa será tu descendencia! 19 Su fe no flaqueó, aunque reconocía que su cuerpo estaba como muerto, pues ya tenía unos cien años, y que también estaba muerta la matriz de Sara.”

Sus cuerpos estaban como muertos, ¿entiende, cierto?

Dios les dio la bendición de la fecundación extemporánea, cuando Abraham tenía cien años y Sara noventa tuvieron a Isaac, eso no fue solo espiritual, tuvieron que funcionar en sus cuerpos los órganos que están incluidos en la creación para poder engendrar por parte del Abraham y concebir por parte de Sara, ¿cierto?

Y cuando digo todos son todos y no explico más, porque usted entiende. Si no, agarre su libro de ciencias naturales de quinto grado y aprenda (jaja).

Esta es la primera bendición de Sara: La fertilidad, la fecundación, aún extemporánea. No hay esterilidad en Cristo Jesús.

Si tú no has podido tener hijos, y deseas tener un hijo, no importa la edad que tengas, créele al Señor y ora esta bendición de Sara, injertada en la bendición de Abraham de la fecundación, de tener hijos.

 

IV         SARA ES REJUVENECIDA

Pero la bendición de Sara va más allá del milagro de la concepción, miremos lo que enseña la Biblia acerca de Abraham y Sara:

(NVI) Génesis 12:1,4, y 14-20 “1 El Señor le dijo a Abram: Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostraré. Abram partió, tal como el Señor se lo había ordenado, y Lot se fue con él. Abram tenía setenta y cinco años cuando salió de Jarán. 14 Cuando Abram llegó a Egipto, los egipcios vieron que Saray era muy hermosa. 15 También los funcionarios del faraón la vieron, y fueron a contarle al faraón lo hermosa que era. Entonces la llevaron al palacio real. 16 Gracias a ella trataron muy bien a Abram. Le dieron ovejas, vacas, esclavos y esclavas, asnos y asnas, y camellos. 17 Pero por causa de Saray, la esposa de Abram, el Señor castigó al faraón y a su familia con grandes plagas. 18 Entonces el faraón llamó a Abram y le dijo: ¿Qué me has hecho? ¿Por qué no me dijiste que era tu esposa? 19 ¿Por qué dijiste que era tu hermana? ¡Yo pude haberla tomado por esposa! ¡Anda, toma a tu esposa y vete! 20 Y el faraón ordenó a sus hombres que expulsaran a Abram y a su esposa, junto con todos sus bienes.”

¿Se dio cuenta? Si Abraham tenía setenta y cinco años ¿Cuántos años tenía Sara? ¡Sara tenía sesenta y cinco años!

Era sólo diez años menor que Abraham, cuando el gigolo más famoso del planeta en ese tiempo la quería tener en su harem de esposas, donde estaban las mujeres más hermosas y jóvenes de todo el planeta, no solamente de la región de Egipto, sino de todo el mundo conocido donde dominaba el imperio Egipcio.

Dios bendijo a Abraham y a Sara rejuveneciendo sus cuerpos físicamente. Esa es la impresionante bendición de Sara, que Dios la rejuveneció, no solo por dentro, en sus órganos reproductivos para que pudiera concebir, sino también por fuera.

Sara se veía como una más de las jóvenes hermosas que el faraón tenía en su harem, pero Sara ya tenía sesenta y cinco años.

Ser rejuvenecidos en nuestros cuerpos, por dentro y por fuera es parte de la bendición de Abraham, pero está más ligada a Sara, por eso le llamamos la bendición de Sara.

Sara a los ochenta y nueve años.

Ah, ¿No lo crees aún? Mira esto que sigue.

 Voy a ponerle en contexto para que sea creyente y no dude, voy a mostrarle varios versículos de varios capítulos para que sea la palabra quien lo convenza:

(NVI) Génesis 17:1-2 “Cuando Abram tenía noventa y nueve años, el Señor se le apareció y le dijo: —Yo soy el Dios Todopoderoso. Vive en mi presencia y sé intachable. Así confirmaré mi pacto contigo, y multiplicaré tu descendencia en gran manera.”

Si Abraham tenía noventa y nueve, Sara tenía ochenta y nueve años. Acuérdese de esto.

(NVI) Génesis 18:1-2, 9-10 y 16-17 “1El Señor se le apareció a Abraham junto al encinar de Mamré, cuando Abraham estaba sentado a la entrada de su carpa, a la hora más calurosa del día. Abraham alzó la vista, y vio a tres hombres de pie cerca de él. Al verlos, corrió desde la entrada de la carpa a saludarlos. Inclinándose hasta el suelo, Entonces ellos le preguntaron: —¿Dónde está Sara, tu esposa? —Allí en la carpa —les respondió. 10 —Dentro de un año volveré a verte —dijo uno de ellos—, y para entonces tu esposa Sara tendrá un hijo.16 Luego aquellos visitantes se levantaron y partieron de allí en dirección a Sodoma. Abraham los acompañó para despedirlos. 17 Pero el Señor estaba pensando: ¿Le ocultaré a Abraham lo que estoy por hacer?”

 Aquí les anunció acerca de Isaac, Abraham de noventa y nueve y Sara de ochenta y nueve. Después pasó la destrucción de Sodoma y Gomorra, cuando Abraham comienza a negociar con Dios si hubiera algunos justos no destruyera Sodoma y Gomorra, ¿recuerda?

(NVI) Génesis 20:1-2“1Abraham partió desde allí (de las afueras de lo que quedó de Sodoma y Gomorra) en dirección a la región del Néguev, y se quedó a vivir entre Cades y Sur. Mientras vivía en Guerar, Abraham decía que Sara, su esposa, era su hermana. Entonces Abimélec, rey de Guerar, mandó llamar a Sara y la tomó por esposa. Pero aquella noche Dios se le apareció a Abimélec en sueños y le dijo: —Puedes darte por muerto a causa de la mujer que has tomado, porque ella es casada. Pero como Abimélec todavía no se había acostado con ella, le contestó: —Señor, ¿acaso vas a matar al inocente? Como Abraham me dijo que ella era su hermana, y ella me lo confirmó, yo hice todo esto de buena fe y sin mala intención.”

Olvídese de la historia de que Dios iba a castigar al rey de Guerar, Abimelec, y quédese con que, otro rey, acostumbrado a tener a las mujeres más bellas y jóvenes como esposa, pues esa era la costumbre de la época y de aquella región, miró a Sara de OCHENTA Y NUEVE AÑOS y diría algo así: “Esta mujer está de muy buen ver y mejor tocar (jaja), la quiero en mi harem”, sin saber que tenía cerca de noventa años.

Y después llegó Isaac, cuando Sara tenía noventa años, como se los había enseñado el Señor.

(NVI) Génesis 21:1-3 “Tal como el Señor lo había dicho, se ocupó de Sara y cumplió con la promesa que le había hecho. Sara quedó embarazada y le dio un hijo a Abraham en su vejez. Esto sucedió en el tiempo anunciado por Dios. Al hijo que Sara le dio, Abraham le puso por nombre Isaac.

Secuencia en Sara.

¿Vio la secuencia? A Sara le es anunciada la promesa de que serían padres de muchedumbres a los sesenta y cinco años y un Faraón la quiere en su harem, a los ochenta y nueve años le es anunciada la llegada de un hijo el próximo año y ahora, Abimelec, rey de Gerar, también la quiere en su harem.

Y créame que no era por su belleza espiritual, ¿eh? Dios la rejuveneció. ¿Amén?

 

V          LA BENDICIÓN DE SER REJUVENECIDOS

Y ahora, aquí viene la bendición de Sara:

(NVI) 1ª Pedro 3:6 “ Tal es el caso de Sara, que obedecía a Abraham y lo llamaba su señor. Ustedes son hijas de ella si hacen el bien y viven sin ningún temor.”

Así que mujeres, la Biblia no dice que son hijas de Ester o de Rut, son hijas de Sara, y la bendición de Abraham que incluye: éxito, prosperidad, fecundación y longevidad, también incluye que tu cuerpo sea rejuvenecido por dentro y por fuera y no solo espiritualmente. ¿Amén?

De hecho la bendición es para toda la descendencia de Abraham.

(NVI) Salmos 103:1-5 “Alaba, alma mía, al Señor; alabe todo mi ser su santo nombre. Alaba, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias; él rescata tu vida del sepulcro y te cubre de amor y compasión; él colma de bienes tu vida y te rejuvenece como a las águilas.”

Vea todos los beneficios que tiene saberse amado por Dios y descendencia de Abraham y Sara.

Mire la bendición de Abraham y Sara pronunciada por el rey David al escribir este Salmo.

Y sigue diciendo la biblia:

(NVI) Isaías 40:31 “31 pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.”

Esta es la bendición de Sara: Vientres sanos y rejuvenecidos para tener hijos, cuerpos rejuvenecidos y sanos con nuevas fuerzas.

Porque ¿Cómo podrás ser de bendición con un cuerpo enfermo y sin fuerzas? Recuerde que Dios nos bendice para que seamos bendición a muchos. 

 

VI         LA BENDICIÓN DE SER SANOS

Ahora, vamos a terminar hablando de enfermedad, pecado y sanidad.

El salmo 103:3 dice:

(NVI) Salmos 103:3 “Él perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias;”

De alguna manera, la enfermedad está íntimamente ligada al pecado, por eso la Biblia dice en varios versículos: (Les mostraré sólo algunos)

(NVI) Salmos 38:3 “ Por causa de tu indignación no hay nada sano en mi cuerpo; por causa de mi pecado mis huesos no hallan descanso.”

(NVI) Juan 5:14 “14 Después de esto Jesús lo encontró en el templo y le dijo: —Mira, ya has quedado sano. No vuelvas a pecar, no sea que te ocurra algo peor.”

(NVI) Santiago 5:15-16 “15 La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y si ha pecado, su pecado se le perdonará. 16 Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz.”

(NVI) 1ª Pedro 2:24 “24 Él mismo, en su cuerpo, llevó al madero nuestros pecados, para que muramos al pecado y vivamos para la justicia. Por sus heridas ustedes han sido sanados.”

Pero la bendición de Abraham y Sara que nuestro Señor Jesús ganó por nosotros en la cruz, además de ser fecundos y rejuvenecidos, incluye ser sanos ¿por qué? Porque si Él en la cruz se llevó nuestros pecados también se llevó nuestras enfermedades, y si el pecado ya no está en nosotros, tampoco las enfermedades deben estar en nosotros.

Ahora, a la luz de estos nuevos ojos de la gracia podemos creer mejor en esto que dice la Biblia y aumentar nuestra fe acerca de la sanidad de nuestras enfermedades y dolencias. Ponga atención y crea:

(NTV) Salmos 53:4-5 “ 4 Sin embargo, fueron nuestras debilidades las que él cargó; fueron nuestros dolores los que lo agobiaron. Y pensamos que sus dificultades eran un castigo de Dios, ¡un castigo por sus propios pecados! 5 Pero él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados. Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz; fue azotado para que pudiéramos ser sanados.”

Mire como dice la versión DHH:

(DHH) Salmos 53:5 “5 Pero fue traspasado a causa de nuestra rebeldía, fue atormentado a causa de nuestras maldades; el castigo que sufrió nos trajo la paz, por sus heridas alcanzamos la salud.”

Si usted ya entendió y creyó que su pecado no está más delante de Dios, usted también merece recibir la salud que Jesús ganó para usted: Un cuerpo fecundo, rejuvenecido, fuerte y sano.

Esa es la bendición para las hijas de Sara y los hijos de Abraham y Sara. Amén.

 

VII        MINISTRACIÓN

Si estamos diseñados por Dios para bendecir a mucha gente, Jesús ha ganado para ello nuestra salud.

Por qué una persona enferma, sin fuerzas, sin dinero, sin ánimo, no puede ser de mucha bendición, no puede pensar en bendecir gente por estar pensando en sus propias necesidades.

Vamos a orar para que puedas recibir de manera integral la Bendición de Sara en tu cuerpo, empezando por ser sano.

Oremos.

Amén.

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