Predicaciones

I          RESUMEN DEL MENSAJE ANTERIOR           
Hemos venido siendo enseñados por Dios en estas últimas semanas acerca de recibir su amor incondicional para con él y completarnos y así poder amar al prójimo de esa misma manera incondicional. Después nos enseñó a caminar confiando en Él y nos enseñó cómo ponernos en acción en base a esa confianza.
 

Las últimas semanas nos habló de cómo ser una buena semilla y dónde es la buena tierra en que debemos sembrarnos para dar fruto abundante y descubrimos que esa buena tierra es: Su iglesia, su obra, es sembrarnos para hacer aquello por lo que Jesús vino a morir.
 
Es en su obra donde podemos dar esos buenos frutos que Dios espera que demos, porque  acuerdo a la parábola del sembrador, la semilla que recibimos es la palabra de Dios, los frutos que debemos dar deben ser de la misma semilla, o sea, fruto de compartir la palabra de Dios, y entonces de una u otra forma participar en los negocios del Padre que son las almas perdidas. Esto no es difícil de entender. No se necesita estudiar teología para entender esto, solo se necesita un corazón cercano al corazón del Padre.
 
Y esta es la razón por la cual nuestra iglesia tiene una tierra preparada para que todo aquel que se quiera plantar pueda hacerlo y dar fruto abundante de 30, 60 y 100, y es por eso que los constantemente lo invitamos a que se siembre y disponga su tiempo, su corazón y sus fuerzas para servirle a Dios.
 
 
II        INTRODUCCIÓN
 
Vamos a introducirnos al mensaje de hoy.
 
Josué 1:2-3 y 8 “2Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.3Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie.8Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”
 
Esto se lo dijo antes de entrar a la tierra prometida, esa tierra donde la cosecha era enorme, donde las uvas las tenían que cargar entre dos personas de lo pesado y grande de los racimos, esa tierra donde fluye leche y miel.
 
La misma buena tierra donde podemos dar fruto abundante es la tierra a donde Dios te dice que pases para conquistar tus promesas, porque donde hay fruto abundante habrá una cosecha abundante.
 
Dios le dijo a Josué en palabras actuales: Pasa a la buena tierra y no te apartes de mi Libro para que medites en él de día y de noche, para que guardes y hagas conforme a lo que en él está escrito, porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.
 
De aquí saco una enseñanza: Que nuestros caminos son prosperados cuando estamos en la tierra correcta, haciendo lo correcto. No cuando estamos en la tierra donde yo quiero haciendo lo que yo quiero, sino estando en la buena tierra, haciendo todo lo que dice la palabra de Dios que debemos hacer.
 
De aquí que el mensaje de hoy lleva por título: En la buena tierra prosperaré.
 
III       PROPÓSITO DE ENTRAR A LA BUENA TIERRA
 
Dios tiene dos propósitos especiales para pedirnos que pasemos a la tierra prometida, que es la buena tierra desde donde debemos emprender todo lo que queremos hacer, porque dice la palabra que desde esa buena tierra, todo lo que haremos prosperará.
 
Deuteronomio 31:1-3 “1Fue Moisés y habló estas palabras a todo Israel, 2y les dijo: Este día soy de edad de ciento veinte años; no puedo más salir ni entrar; además de esto Jehová me ha dicho: No pasarás este Jordán. 3Jehová tu Dios, él pasa delante de ti; él destruirá a estas naciones delante de ti, y las heredarás; Josué será el que pasará delante de ti, como Jehová ha dicho.”
 
Aquí Moisés le está diciendo al pueblo porque Dios lo quiere del otro lado del Jordán: Para que tus enemigos sean destruidos y heredes esa tierra prometida.
 
Cuando tú te involucras en los negocios de Dios, cuando tú pones tus esfuerzos para hacer que más personas sean sembradas con la semilla de la palabra, tú estás entrando en la tierra desde donde Dios nos quiere bendecir con todas esas promesas que Él ha puesto en el corazón, pero para poseerlas primero Él quiere derrotar a tus enemigos.
 
La palabra no dice que tú los vas a derrotar, este verso es bien claro:
Deuteronomio 31:3 “ 3Jehová tu Dios, él pasa delante de ti; él destruirá a estas naciones delante de ti, y las heredarás; Josué será el que pasará delante de ti, como Jehová ha dicho.”
 
Amado, sin duda, servirle al Señor en sus propósitos es entrar en esa buena tierra desde donde Dios te dará tus promesas. Fuimos liberados por su amor y su verdad para servirle, no para ser servidos por él.
 
Servirle a Dios y prosperar.
El problema no es buscar la prosperidad, porque Dios mismo te la prometió, el problema es el lugar en el que pones la prosperidad y el servirle a Dios. Si primero pones la prosperidad antes que servirle a Dios, estarás operando desde fuera del territorio de Dios. Si primero pones el servir a Dios en sus propósitos, estarás operando desde la tierra donde Él prometió ir delante de ti derrotando a tus enemigos y dándote esos sueños por heredad y aún mayores.
 
La prosperidad sin servirle a Dios es un engaño peligroso. La prosperidad sirviéndole a Dios de corazón es la añadidura prometida que alcanza mil generaciones, tú decides cual quieres. 
 
 
IV       ENEMIGOS A LOS QUE DIOS PROMETE DERROTAR   
 
Usted sabe que tiene un enemigo: el diablo. El diablo es su enemigo y él usa al mundo para lastimarlo a usted y derrotarlo.
 
El enemigo exterior es el mundo y sus reglas.
Santiago 4:4 “4¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.”
 
El mundo y sus reglas se oponen a las reglas de Dios. El mundo y sus consejo se oponen a los consejos de Dios. Lo que dice el mundo que deben ser tus prioridades no son las prioridades de Dios. Al mundo le interesa decirte que tu prioridad debe ser tu éxito o en el otro extremo satisfacer tus necesidades básicas, pero esa no es una prioridad de Dios, como lo enseña su palabra:
Mateo 6:31-34 “31No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.34Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.”
 
¿Ya ves? Para Dios esa no es una prioridad, prioridad para Dios es que busques de su reino y de su justicia y Él te promete que todo lo que necesites te será añadido.
 
 
V         EL SERVIR A DIOS
 
Dios nos invita en su palabra a servirle a Él. Si fuimos rescatados del pecado y de la muerte, fue en primer lugar para servirle.
 
Éxodo 10:3  “3Entonces vinieron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová el Dios de los hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva."
 
Dios liberó a su pueblo de la esclavitud de Egipto, figura del pecado y de la muerte, para que le sirvieran a Él. Después de que eres liberado del pescado y de la muerte, o sea de Egipto, lo que quiere Dios es que le sirvas.
 
Mateo 20:28 “28como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”
 
Dios quiere que imitemos a Jesús, al dar nuestra vida, que significa nuestros tiempos para servir en el rescate por muchas personas que están perdidas.
 
Mateo 18:11-14 “11Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. 12¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado? 13Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron. 14Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.”
 
Cuenta un pastor que un día se le perdió su hijo en la iglesia y después de buscarlo por todas partes, ya desesperado, abrió la puerta del baño de niños y ahí estaba, jugando en el lavabo haciendo pompas de jabón. Y el todo asustado y estresado le preguntó: ¡¿Dónde estabas?! Y el niño le contesto tranquilamente:, Aquí jugando en el baño.
 
Y ahí Dios le ministró y le dijo: Así están mis hijos, no saben que están perdidos.  Ve por ellos.
Servirle a Dios en un Grupo de Vida o preparándote en los círculos de ADN o yendo al Encuentro o a la Academia, es la manera como en esta casa le abrimos la buena tierra a todo aquel que llega y quiere servir a Dios para participar en la búsqueda de los que están perdidos.
 
Hay muchas formas de servir en sus negocios.
 
Hechos 6:2-3 “2Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. 3Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.”
Tenemos servidores pero no son suficientes, ellos predican la palabra, barren, sirven las mesas, atienden consejerías, usted podría venir a ayudarnos  y así servir a Jesús ayudando a cumplir su gran propósito y de lo que habla su corazón en todo tiempo: Que ninguno de mis hijos se pierda.
 
Pero debemos ir por ellos, porque al igual que el hijo de ese pastor, no saben que están perdidos.
 
VI       MINISTRACIÓN
 
Vamos a orar por los perdidos, para que Dios nos de la sabiduría, la fuerza, el ánimo y la unción para que al hablarle a otros de Jesús, vengan a conocer a Jesús y se rindan a sus pies. Para que sigan llegando a nuestra iglesia esos obreros que tengan un corazón cercano a Dios y quieran servirle. Vamos a orar por el que quiere seguir pero cree que no puede o algo más fuerte que él se lo impide.

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