Predicaciones

I           MENSAJE CENTRAL

La semana pasada aprendimos muchas cosas y una de ellas fue que pudimos dimensionar en el espíritu todo lo maravilloso que pasó mientras nuestro Señor Jesús estaba siendo crucificado.

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Hoy Dios nos hablará en su palabra de algunas de las preciosas consecuencias de su victoria en la cruz y de haberlo recibido ya como Señor y Salvador nuestro.

Y no importa si lo aceptaste la semana pasada, llevas varios años de haberlo aceptado, o te decidieras hoy a aceptarlo, los beneficios son los mismos por igual.

 

II          INTRODUCCIÓN

Aproximadamente 700 años antes de la venida a la tierra de nuestro Señor Jesús, el profeta Isaías anunció cuáles eran los propósitos más importantes de su venida a la tierra, vamos a la Biblia:

(RVR60) Isaías 61:1-2 “ 1El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; 2a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro;”

Esta palabra profética se cumplió un día que narra la Biblia que Jesús se levantó a leer una de las siete Escrituras que acostumbraban a leer cada sábado en las sinagogas.

(RVR60) Lucas 4:16-21 “ 16Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. 17Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: 18 El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos;19 A predicar el año agradable del Señor.  20Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. 21Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.”

Si se da cuenta, Jesús omitió decir lo que está marcando en rojo en la profecía de Isaías, el paró justo en la coma después de decir, que venía a predicar el año (o sea, el tiempo) agradable del Señor, y ahí paró.

Omitió leer que él venía a proclamar el año de la venganza del Señor.

Esto se piensa que se refiere a su segunda venida, cuando venga, ahora sí, a juzgar a todos aquellos que no lo hayan recibido y reciban eso como castigo.

Pero, esta primera venida de Jesús es sólo para anunciar buenas noticias, como dice:

(RVR60) Romanos 12:2 “ 2No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

 Así que de lo que se trata el mensaje de Jesús es de darle a la gente sólo buenas noticias, como vimos la semana pasada, que el pecado, la muerte, la condenación, las maldiciones y todo el juicio de la ira de Dios ya cayó sobre nuestro Señor Jesucristo, y sobrevivió, para que ahora tú y yo vivamos bajo su gracia y no bajo las consecuencias de nuestras obras, porque éstas ya fueron juzgadas y castigadas en el cuerpo de Jesús, y Él venció.

Así que hoy vamos a hablar de la buena noticia de lo qué somos para el Padre, de cómo nos ve el Padre, de aquí que el mensaje de hoy lleva por título: AMADOS, FAVORECIDOS Y BENDECIDOS. Las buenas noticias bajo la gracia.

 

III         EL INTERCAMBIO DIVINO DE LA CRUZ

De tiempo en tiempo me gusta asegurarme que todos estamos entendiendo lo que significa que Jesús vino a trasladarnos del pacto de la ley al pacto de la gracia, porque si no entendemos lo que significa, nos costará mucho trabajo creerlo, y si no podemos creerlo, no podremos acceder a ese nuevo pacto.

Voy a tratar de ponerlo en modo simple.

En el antiguo pacto de la ley, Dios le dijo al pueblo de Israel que a menos que cumplieran sus mandamientos a la perfección Él no podría aceptarlos y, por lo tanto, no los podría bendecir.

Pero Dios encontró fallas en ese antiguo pacto porque el hombre no podría cumplir sus requisitos a la perfección y decidió hacer un nuevo pacto con el hombre.

(NVI) Hebreos 8:6-8 y 12-13 “Pero el servicio sacerdotal que Jesús ha recibido es superior al de ellos, así como el pacto del cual es mediador es superior al antiguo, puesto que se basa en mejores promesas. Efectivamente, si ese primer pacto hubiera sido perfecto, no habría lugar para un segundo pacto. Pero Dios, reprochándoles sus defectos, dijo: Vienen días —dice el Señor—, en que haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. 12 Yo les perdonaré sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados. 13 Al llamar «nuevo» a ese pacto, ha declarado obsoleto al anterior; y lo que se vuelve obsoleto y envejece ya está por desaparecer.

En el nuevo pacto Dios les estaba diciendo: “Miren, tengo una mejor manera para poder aceptarlos: Deja que Jesús cumpla todas las leyes a la perfección por ti, y aunque no hay pecado en él, deja que pague el precio por todos tus quebrantos de la ley, deja que cargue con todo el castigo que mereces tú.

Una vez que todos tus pecados hayan sido juzgados en el cuerpo de Jesús en la cruz, nunca más te castigaré por ellos.

Todo lo que necesitas es aceptar a Jesús y creer en todas las cosas buenas que ha hecho, y pondré todo lo que Él ha hecho en tu cuenta y te daré todo el favor, las bendiciones y el éxito que se merece mi Hijo.

Así, todas las cosas buenas que Él hizo se volverán tuyas y las cosas malas que hayas hecho y hagas, se vuelven suyas en el Calvario.”

Por eso llamamos al evangelio: El evangelio de la gracia, el evangelio de las buenas noticias, de las buenas nuevas.

Teología vs fe.

No necesitas entender las diferencias teológicas entre el antiguo pacto y el nuevo pacto, sólo necesitas entender y creer en el intercambio divino que sucedió en la cruz a tu favor: Todo lo malo tuyo se le abono a la cuenta de Jesús y ya fue castigado por ello, y todo lo bueno de Jesús fue abonado a tu cuenta.

Por eso hoy, bajo es mirada de la Gracia y de solo buenas noticias, Dios quiere que te sepas: Amado, Favorecido y Bendecido por el Padre, por la obra de amor derramada en la cruz por nuestro Señor Jesús.

 

IV         PRIMERO AMADOS Y AL FINAL BENDECIDOS

Entonces, el orden sería así: Primero nos sabemos amados del Padre, eso nos hace creer que Él nos llena de su favor inmerecido y eso significa que somos muy bendecidos.

Por eso el título del mensaje lleva ese orden: Amados, Favorecidos y Bendecidos.

¿Cómo sabemos que somos amados?

Hay muchos versículos que así lo dicen, te pongo dos ejemplos:

(RVR60) Juan 3:16 “16Porque de tal manera amó Dios al mundo (tu nombre), que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

O este otro:

(RVR60) Juan 17:22 “ 23Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

Si estás seguro de que el Padre ama a su Hijo Unigénito Jesús, debes estar seguro de que de la misma manera e intensidad te ama a ti.

Rodeados de su favor.

La palabra de Dios dice que estamos rodeados de su favor.

(RVR60) Salmo 5:12 12 Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; Como con un escudo lo rodearás de tu favor.

Muy bendecidos.

Por último, sabemos que recibir todo el favor de Dios significa que seremos muy bendecidos, porque Jesús solo vino a traernos buenas noticias, no vino a traernos ni castigos, ni nada de eso, porque el no vino a traer el año de la venganza del Señor, al menos no en esta primera venida hace dos mil años atrás.

La Biblia dice:

(RVR60) Génesis 3:6-9 “6Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. 7Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham. 8Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. 9De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

Y Efesios dice:

(RVR60) Efesios 1:6 “3Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,

Entonces, vivir bajo el evangelio de la Gracia implica que te sabes profundamente amado, altamente favorecido y grandemente bendecido.

No tiene nada que ver con lo que ves que te está pasando, tiene todo que ver con lo que crees que está escrito en su palabra.

No significa que no habrá problemas.

Ser amados y favorecidos no significa que no tendrás problemas, ni que el caerás bien a todos, ni que todos hablarán bien de ti o que nunca hablarán mal de ti.

Jesús fue amado y muy favorecido, encontró favor hasta con Poncio Pilato, y por eso él buscaba una manera de como soltarlo.

Deja a la gente que hable mal de ti.

Si la gente habla mal de ti, déjala, no te enfoques en ella ni en lo que dice, el Señor tiene promesa para ti:

(NVI) Isaías 54:17 “17 No prevalecerá ninguna arma que se forje contra ti; toda lengua que te acuse será refutada (rechazada). Ésta es la herencia de los siervos del Señor, la justicia que de mí procede —afirma el Señor—.”

Refutada dice el diccionario que significa: Que será rechazada la validez de esa idea o afirmación de otra persona mediante razones y argumentos.

Dios usará gente para defenderte mediante razones y argumentos y toda acusación falsa será rechazada.

Así que entendemos el orden, primero nos sabemos profundamente amados (por el Padre), entonces creemos que somos altamente favorecidos y eso significa que somos grandemente bendecidos.

 

V          CÓMO CRECER EN EL FAVOR INMERECIDO DEL PADRE

La Biblia dice:

(RVR60) Lucas 2:52 “52Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.”

Mire como lo dice la NVI:

(NVI) Lucas 2:52 “52 Jesús siguió creciendo en sabiduría y estatura, y cada vez más gozaba del favor de Dios y de toda la gente.

Dos recordatorios.

Recuerde que Gracia significa Favor inmerecido, son sinónimos, podemos decir que la Gracia se refiere a cuando es emitida por el Padre y el favor a cuando es recibida por sus hijos.

Recuerda que es inmerecido porque no es por tus méritos que lo recibes, sino por los méritos de Él, eso es parte del intercambio divino que hablamos en la primera sección de este mensaje.

Este es un buen versículo para orar y para enseñarle a nuestros hijos que ellos crecen primero en favor para con Dios y luego en favor para con la gente.

Enseñarles que su “relación vertical” con Dios tiene prioridad a su “relación horizontal” con la gente.

De hecho, de nuestra “relación vertical” con Dios depende nuestra “relación horizontal” con las personas.

Pero la pregunta sería ¿cómo podemos crecer en el favor de Dios?

Esa respuesta nos la da el apóstol Pablo en el Libro de Romanos:

(NVI) Romanos 5:1-2 “1 En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. También por medio de él, y mediante la fe, tenemos acceso a esta gracia (favor inmerecido) en la cual nos mantenemos firmes.”

Para crecer en el favor inmerecido del Padre, que es su gracia, necesitamos la fe para creer que somos altamente favorecidos.

Como en una computadora se necesita una contraseña para acceder a ella, igual pasa con el favor inmerecido, se necesita la “contraseña” de creer que tú eres altamente favorecido por Dios.

Personaliza su favor.

Tienes que personalizar su favor inmerecido hacia ti.

Personalizarlo significa que debes creerlo y declararlo tú para ti, no te sirve de mucho que yo o toda tu familia te digan que eres un favorecido si tú no lo crees y no lo declaras en tus oraciones.

Recuerda que con el corazón se cree para ser justos, pero con la boca se activa la salvación, y así también se activa el favor inmerecido de Dios.

Como el apóstol Juan, él activó el favor inmerecido de Jesús, ya que cinco veces declaró en su evangelio que él era el discípulo al que amaba Jesús:

(RVR60) Juan 20:1-2 “1El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro. 2Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.”

Sólo el mismo se auto nombró “el discípulo que Jesús amaba”, y no era mentira, él los amaba a todos, pero el único que lo creía y lo declaraba fue Juan.

Los demás puede ser que lo creyeran, pero nunca lo declararon, pero de todos los discípulos, Juan fue el único que no murió violentado, murió de viejo, los demás murieron crucificados, a filo de espada, aserrados por la mitad, devorados por fieras, etc., es decir, hubo un favor muy especial a la hora de su muerte.

Así que, crezcamos en el favor inmerecido de Dios creyendo y confesando todos los días que somos grandemente favorecidos por nuestro Abba Padre, nuestro Papito Celestial.

 

VII        MINISTRACIÓN

Te puedo aconsejar que todos los días te mires al espejo y hagas una oración como esta antes de salir de casa:

 “Por la obra perfecta de Jesús en la cruz, por su sangre yo soy justo y recto delante del Padre, y soy ¡Profundamente amado, altamente favorecido y grandemente bendecido! Por eso creo que hoy me sucederán cosas buenas. ¡Y espero tener buen éxito en Cristo Jesús! Amén.”

Ora esta oración, así como oraciones similares para que te convenzas, cada día más, que verás más y más el favor inmerecido del Señor por su gracia derramada en su obra de amor por ti en la cruz.

Amén.

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