Dom, Jul 03, 2022
ESPEJITO, ESPEJITO
2 Chronicles 3:18 por Luis David Meza

I MENSAJE CENTRAL

Hoy vamos a hablar de: La importancia de nuestra perspectiva.

Voy a decirle de qué va a tratar el mensaje de hoy en una frase: Los resultados de nuestras vidas tienen todo que ver con lo que hay en nuestros corazones, por esto es muy importante la perspectiva que tengamos de nosotros mismos.

Serie: AÑO 2022 “AÑO DE REPOSO Y ACELERAMIENTO”

Hoy Dios nos va a enseñar en su palabra cómo tener la perspectiva correcta de nuestra vida para poder cumplir los propósitos que Él ha puesto en nuestros corazones.

 

II          INTRODUCCIÓN

Hoy estamos viviendo en una cultura que está obsesionada por la apariencia como nunca antes.

Constantemente somos bombardeados, en las redes sociales o la TV, con la imagen de lo que debería ser “La vida de tus sueños”, y en ese mismo instante nos miramos tan lejos de ella.

Las redes sociales están llenas de lo que aparentan ser “vidas perfectas”, llevadas a cabo por “influencers” que están dictando la nueva imagen de lo que es “La vida de tus sueños”.

Las redes sociales están provocando que, con cada vista o pasada de pantalla, la gente se vaya sintiendo, a veces inconscientemente, cada vez más lejos de lo que es una “vida próspera” y empiezan a creer que no son suficientemente exitosos, ni suficientemente guapos o guapas, ni suficientemente populares, ni suficientemente ricos, ni suficientemente capaces de lograr algo importante.

Todo esto trae un problema más profundo que el de “perder tiempo en las redes sociales”, el problema es este: Las redes sociales están dictando cuál debe ser la perspectiva de tu vida.

Y lo trascendente de eso es que: Tu perspectiva generará tu realidad.

De acuerdo al diccionario, la perspectiva es la imagen que tienes de ti mismo.

(NTV) Mateo 12:35 “35 Una persona buena produce cosas buenas del tesoro de su buen corazón, y una persona mala produce cosas malas del tesoro de su mal corazón.” 

Los resultados de nuestras vidas tienen todo que ver con lo que hay en nuestros corazones.

De lo profundo de tu corazón viene la imagen que tienes de ti mismo.

Cuando hablamos de imagen viene a mi la historia de Blanca Nieves y la reina, y como le importaba tanto lo que le dijera el espejo de si ella era la más bonita de todo el reino, y cuando el “espejo mágico” le dijo que no, que ya no era ella la más bonita, que ahora era Blanca Nieves, se amargó.

Bueno, eso es lo que hace la perspectiva para nosotros, es nuestro “espejito” que nos dará el ánimo para seguir adelante en nuestros propósitos o nos amargará y nos estancará.

De aquí que el mensaje de hoy lleva por título: ESPEJITO, ESPEJITO. La perspectiva de nuestro corazón.

 

III     ALINEANDO NUESTRA PERSPECTIVA A LA DE DIOS

Esta primera parte se llama: Alineando nuestra perspectiva a la de Dios.

Echemos un vistazo a los elementos que conforman nuestra perspectiva:

♦UNA IMAGEN CORPORAL ¿cómo eres? ¿cómo te ves? ¿cuáles son las características de tu rostro y tu cuerpo?

♦LA ACEPTACIÓN DE TI MISMO ¿te gusta quién eres? ¿reconoces tus virtudes, talentos y defectos?

♦LA VALORACIÓN ¿te sientes valioso como ser humano?

♦LA AUTOESTIMA ¿te consideras alguien digno de respeto?

♦LA IDENTIDAD ¿te sientes orgulloso de tus raíces? ¿de tu historia y de tu presente?

♦EL CUIDADO PERSONAL ¿te proteges y evitas exponerte en situaciones de riesgo?

♦VALORES PERSONALES ¿en qué valores crees? ¿qué valores practicas? ¿defiendes tus creencias y luchas por lo que quieres?

♦UN PROYECTO DE VIDA ¿sabes qué quieres hacer? ¿a dónde pretendes llegar? ¿tienes alguna meta personal?

Podríamos decir que todos estos elementos son los que conforman la perspectiva de nosotros mismos, que es, la imagen de nosotros mismos. (Puede haber más elementos, pero para nuestro mensaje son suficientes).

Vamos a la Biblia a ver un ejemplo muy claro de lo que es la perspectiva de alguien:

(RVR95) Números 13:33 “33También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes. Nosotros éramos, a nuestro parecer, como langostas, y así les parecíamos a ellos.”

Son los diez espías entregando su reporte a Moisés y al pueblo de lo que vieron en la tierra prometida, cuando entraron a espiarla por cuarenta días.

Una pregunta: ¿Cómo sabían ellos que a los gigantes les parecían como langostas (grillos)? ¿A caso les preguntaron a los gigantes: Oigan, ustedes como nos ven?

Obvio no, ellos no trajeron ese reporte de los gigantes, esa era su propia perspectiva presentada como un hecho, era su propia imagen dada como cierta.

Veamos cuál era la verdadera imagen que tenían los gigantes de ellos:

(NTV) Josué 2:9-11 “—Sé que el Señor les ha dado esta tierra. Todos tenemos miedo de ustedes. Cada habitante de esta tierra vive aterrorizado10 Pues hemos oído cómo el Señor les abrió un camino en seco para que atravesaran el mar Rojo[b] cuando salieron de Egipto. Y sabemos lo que les hicieron a Sehón y a Og, los dos reyes amorreos al oriente del río Jordán, cuyos pueblos ustedes destruyeron por completo. 11 ¡No es extraño que nuestro corazón esté lleno de temor! A nadie le queda valor para pelear después de oír semejantes cosas. Pues el Señor su Dios es el Dios supremo arriba, en los cielos, y abajo, en la tierra.”

Los gigantes les tenían miedo a ellos porque sabían que Dios estaba con los Israelitas, pero esa verdad no importó, porque en el corazón de los diez espías su perspectiva era otra, y esa perspectiva definió su realidad.

Aunque Dios hacía que todos los pueblos de la tierra les tuvieran miedo, su propia perspectiva todo lo arruinó, porque ellos se veían a sí mismos como grillos sin ningún poder y sin ayuda para poder conquistar la tierra prometida.

Y al final esa fue su realidad, nunca pudieron entrar a la herencia que Dios les había dado, y todo porque lo que había en su corazón era una mala imagen de ellos mismos.

Esto también puede estar pasando contigo y conmigo, ¿De dónde estás tomando tu perspectiva? ¿Qué imagen de ti mismo tienes en el fondo de tu corazón? En otras palabras: ¿En qué espejito te estás reflejando?

Así que podemos concluir en esta sección, que si algo es importante es alinear nuestra perspectiva a la de Dios, nuestra imagen de nosotros mismos, en todos esos elementos a lo que Dios tiene en su corazón para nosotros.

           

IV         ¡CUIDADO CON LA CASA DE LOS ESPEJOS!

Esta segunda sección se llama: ¡Cuidado con la casa de los espejos!       

El problema de andarse mirando en el espejo de las redes sociales, de la vida de los demás y de la opinión de la gente, es que todos esos espejos nos devolverán una imagen distorsionada de quienes somos nosotros.

¿Alguna vez fue a la feria y entró en la casa de los espejos y vio su imagen toda distorsionada? En un espejo usted era gordo y chaparro, en otro era flaco y cabezón, en otro era tenía el cuerpo todo doblado y en el último no se le distinguía el rostro.

Todas esas imágenes que nos devolvían esos espejos nos daban risa, pero en la vida real, no dan risa, sino que dan dolor, tristeza y frustración.

Tenemos que entender y valorar algo: Más que la imagen que te devuelva el espejo es la imagen que tú ves en tu interior, en tu corazón.

La casa de los espejos de Dios.

Y para tener una buena imagen necesitamos mirar nuestras vidas en el espejo de Su palabra.

La palabra de Dios está llena de imágenes que nos pueden ayudar a moldear nuestra perspectiva y a mirarla como Dios quiere:

1.- Si estás pasando por tiempos de muchas batallas este es el espejo en el que te puedes mirar:

(RVR60) Jeremías 17:8 “7Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. 8Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.”

La perspectiva de tu batalla cambiará y la victoria estará más cerca.

2.- Si te sientes muy pequeño y sin nada o poco que ofrecer, mírate en este espejo:

(RVR60) Jueces 6:12 “12Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente.”

Cuando te sientas pequeñito ante los demás recuerda cómo te ve Dios.

3.- Si no te percibes lo suficientemente bella o guapa, échate un vistazo en este espejo:

(DHH) Cantares 4:7 “7 ¡Tú eres hermosa, amor mío; hermosa de pies a cabeza! ¡En ti no hay defecto alguno!”

Cuanto más contemples estas imágenes portadoras de la verdad, más permites que se infiltren en tu corazón y transformen tu realidad.

Podemos concluir que debemos tener cuidado en qué espejo nos queremos reflejar, porque según dejemos entrar esas imágenes a nuestro corazón, de ahí nacerá la perspectiva que tendremos de nosotros mismos y eso dirigirá nuestras vidas.

 

V          TRANSFORMADOS POR EL ESPEJO DE SU GLORIA

Esta última sección se llama: Transformados por el espejo de su gloria.

Vayamos a conocer cuál es el espejo en el que nos debemos mirar todos los días, de dónde nacerá la perspectiva correcta que debemos tener en todas las áreas de nuestra vida.

(RVR60) 2ª Corintios 3:15-18 “15Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. 16Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. 17Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. 18Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.”

Ellos leían a Moisés y hasta la fecha el velo de la ley, del “yo puedo hacerlo” no les permite ver a Cristo en el Antiguo Testamento.

Pero dice que donde está el Espíritu del Señor ahí hay libertad. ¿Libertad para qué?

Veamos como lo dice esta versión en Lenguaje Sencillo:

(BLS) 2ª Corintios 3:17-18 “17Porque el Señor y el Espíritu son uno mismo, y donde está el Espíritu del Señor hay libertad. 18Y nosotros no tenemos ningún velo que nos cubra la cara. Somos como un espejo que refleja la grandeza del Señor, quien cambia nuestra vida. Gracias a la acción de su Espíritu en nosotros, cada vez nos parecemos más a él.”

Donde está el Espíritu Santo ahí hay libertad para ser transformado, para ser cambiado, porque el cambio lo hace él, no nosotros.

Cuando la gente comienza a recibir la gracia y el favor inmerecido de Dios, se le va quitando el velo de “no puedo cambiar o yo puedo cambiar” y comienza a entender que la obra consumada de Jesús en la cruz “ya lo cambió, ya lo transformó”.

Gracias a su gracia derramada a nuestro favor nos vamos pareciendo a Él porque Él ha tomado nuestro lugar, ¿amén?

Usted es el espejo.

Si entiende y cree esto, la Gracia ha llegado a usted: Jesús no es el espejo en el que usted se tiene que ver reflejado y querer parecerse a Él con sus “buenas acciones”, no, el espejo es usted y Jesús, por su amor y por la obra del Espíritu Santo, Él se refleja en usted y lo transforma.

Él es la luz, usted es el espejo, Él decidió morir en la cruz y eso hizo que el Espíritu Santo lo haga reflejar en usted por la acción de amor que Él hizo hace dos mil años y no por las suyas. ¿Me siguió?

Si no, lea y vuelva a leer este párrafo, que le aseguro, le cambiará la vida. 

De esta manera usted estará alineando su perspectiva con la de Él y verá su vida transformada.

Deje de mirar la vida de las personas en redes sociales creyendo que esa es la manera perfecta de vivir una vida y mejor, pase tiempo platicando con Dios.

Pídale a Dios que le devele cuáles son esas áreas de su vida en la que usted tiene una mala perspectiva y opinión de sí mismo y deje que sea Él quien con su gracia y favor derramado sobre usted comience a hacer la obra de transformación y usted se vaya pareciendo cada día más a Jesús.

Así que podemos concluir esta parte del mensaje diciendo que, si creemos que nosotros somos el espejo en el que Jesús quiere reflejarse, por amor a nosotros, esa fe nos va transformando cada día pareciéndonos más a Él, por la obra del Espíritu Santo en nosotros y no por las nuestras.

 

VI         MINISTRACIÓN

Andar diciendo ¡Espejito, espejito! buscando donde reflejar nuestras vidas, lo único que provoca es que tengamos una idea distorsionada de lo que es o debe ser una vida.

Busquemos reflejarnos en el espejo de la gloria de Dios y la perspectiva de nuestro corazón cambiará y nos dará la imagen correcta: Que es que por su obra de amor en la cruz cada día nos parecemos más a Jesús.