Dom, Feb 07, 2021
El lado oscuro de tu fe
por Luis David Meza

I MENSAJE CENTRAL

La semana pasada hablamos de la importancia de los rounds de sombra, donde la luz de Dios se proyecta sobre nosotros en nuestro aposento mientras oramos y nuestra sombra se proyecte en la pared profetizando la victoria que tendremos como recompensa pública de orar en secreto, como dice Mateo 6:6.

Pero no todas las sombras que proyectamos son buenas.

Hoy Dios nos va a hablar de las sombras que no nos conviene proyectar en nuestras vidas.

Serie: AÑO 2021 “Y RESPONDERÁ DIOS Y SERÁ AÑO DE RESTITUCIÓN

 

II          INTRODUCCIÓN

           

La saga de la Guerra de las Galaxias es una de las sagas más taquilleras en la historia de Hollywood, la primera película se estrenó en 1977, al, parecer serán nueve capítulos, de los cuales ya van ocho hasta hoy. La saga lleva cuarenta y un años desde su estreno y parece que aún hay más.

 

Una de las partes centrales de la historia nos cuenta que el protagonista, Luke Skywalker, que traducido sería Lucas “caminante del cielo”, se enfrenta a su archi enemigo Darth Vader, que tiene secuestrada a la princesa Lea, y que es el general del ejército interestelar del emperador de la galaxia. Y están peleando cuando Luke lo acusa de haber matado a su padre y Darth Vader le dice una frase que se hizo una de las frases más famosas en la historia del cine, le dice: No, Luke, yo soy tu padre. Y Luke no lo puede creer y pelean hasta que en la secuela de ese capítulo, Luke mata a Darth Vader.

 

Y así, dos que debiendo luchar para el mismo lado, están luchando para lados contrarios, Luke Skywalker para el lado de la Luz, de la Fuerza, y Darth Vader para el lado oscuro de la galaxia.

 

Y la semana pasada dijimos que esto pasa en la vida real, que las personas que debiendo luchar juntas contra el mismo adversario, están luchando unas contra otras, esposos, padres e hijos, familia, jefes, colaboradores, etc.

 

Pero no solo pasa con otras personas, sino también pasa con nosotros mismos, creyendo que vamos caminando hacia el lado de la Luz, a veces somos nosotros mismos los que vamos generando lados oscuros en el caminar de nuestra fe. 

 

La Biblia dice:

 

(NVI) Lucas 11:34-35 “34 Tus ojos son la lámpara de tu cuerpo. Si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz; pero si está nublada, todo tu ser estará en la oscuridad. 35 Asegúrate de que la luz que crees tener no sea oscuridad.”

 

Me quedo con la frase: “Asegúrate de que la luz que crees tener no sea oscuridad”. Y de eso se trata el mensaje de hoy, de checar que nosotros mismos no nos estemos interponiendo entre la luz de Dios y nuestro corazón y entonces, esa área de nosotros quede oscura, sin que la voluntad de Dios se haga ahí, de aquí que el mensaje de hoy lleva por título: El lado oscuro de tu fe.

 

III         ESTORBANDO LA LUZ DE JESÚS  

No estoy diciendo que la fe tenga un lado oscuro, Jesús es el autor y consumador de la fe y en él no hay sombras, la fe en Jesús, como el Hijo de Dios y nuestro Rey y Salvador, no tiene ningún lado oscuro, somos nosotros, los hijos de fe, que con nuestras conductas estorbamos su luz y su luz no puede llegar hasta esa o esas áreas de nuestros corazones, haciendo que nuestra fe si tenga lados oscuros.

(NVI) Lucas 8:16 “16 Nadie enciende una lámpara para después cubrirla con una vasija o ponerla debajo de la cama, sino para ponerla en una repisa, a fin de que los que entren tengan luz.”

Hoy quiero mostrarte algunas de las vasijas que solemos poner para que la luz de Jesús no alumbre esa área de nuestra vida, o dicho de otra manera, cómo, literalmente, nos ponemos nosotros y nuestra voluntad de carne entre Dios y nuestro corazón.

Vamos a conocer cuatro sombras de nuestro corazón que provocamos cuando nos interponemos entre Dios y su voluntad.

 

IV         LA  VASIJA DE TUS PRIORIDADES

Lucas 10:38-42 “38Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. 39Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. 40Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. 41Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. 42Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.”

Jesús estaba en la casa de Marta y Marta estaba más preocupada por sus deberes que por estar en la presencia de Jesús.

Y eso nos pasa todo el tiempo, nuestras múltiples actividades y deberes siempre nos están empujando para no pasar tiempo a los pies de nuestro Señor.

El quiere arrojar su luz sobre nosotros y nosotros nos paramos frente a él con nuestra actitud de “estoy tan ocupado Jesús que no te puedo atender”, que lo que hacemos es crear una sombra en nuestro corazón, en vez de dejar que él lo ilumine todo.

La Biblia dice:

Eclesiastés 3:1-3 “1Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. 2Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; 3tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;

La palabra de Dios dice que hay que hacerlo todo, pero todo tiene un tiempo, nuestra desorganización diaria de prioridades crea un lado oscuro en nuestro corazón.

Hay mamás o familias, que al terminar de comer, no se quedan a la sobremesa porque “hay que lavar los trastes y recoger la cocina”, no se quieren sentar a disfrutar la presencia de la familia, del esposo, o de los hijos, porque “hay deberes primero”, y se pierden de un gran tiempo de convivencia.

Y eso es porque la familia no se ha organizado para decir: Todos nos quedamos en la sobremesa y luego todos juntos levantamos la mesa y limpiamos la cocina.

Eso mismo nos pasa con el Señor.

 

V          LA VASIJA DE TU PROPIA VOLUNTAD 

Mateo 6:10 “10Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

Esto enseñó Jesús en el principio de su ministerio, y casi al final de su ministerio lo puso por obra:

Lucas 22:41-42 “41Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, 42diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

Jesús lo enseñó y lo puso por obra, el hacer la voluntad del Padre y no la suya, y nosotros le decimos: Señor, hágase tu voluntad, pero que se parezca a la mía. Señor, hágase tu voluntad pero con la de los ojitos verdes. Señor hágase tu voluntad pero después de mi novela o de mi serie. Señor, hágase tu voluntad, pero después de mi ascenso, o después de mi cuenta bancaria, o hágase tu voluntad solo que no me incomode, Señor. Que no me cueste mucho trabajo, Señor. Hágase tu voluntad pero que me quede de paso, para  o gastar más o dar más vueltas.

Y con esta actitud, nuestra voluntad se interpone entre la voluntad de Dios y nuestro corazón para obedecerle, creando un lado oscuro en nuestro camino de fe con el Señor. ¿Me sigue? ¿Alguien está entendiendo hoy el mensaje?

 

VI         LA VASIJA DE LA VOLUNTAD DE OTROS

Génesis 3.17-20 “17Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. 18Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. 19Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

 

Hacerles caso a otras personas por encima de hacerle caso a Dios, eso provoca un lado oscuro en el camino de nuestra fe.

           

A veces no es la esposa, es el esposo quien pone tropiezo a la esposa para no seguir a Jesús, a veces es el novio o el crush, el que te dice: No vayas mejor vamos a otro lado. A veces es el jefe el que te “obliga” a hacer su voluntad antes que la de Dios”.

           

Y no estoy diciendo que debamos desobedecer a nuestros jefes, pero si tuvieras la plena certeza que ese trabajo te lo dio Dios y no el hombre, podrías presentarle tus prioridades para organizar los tiempos de trabajo y los tiempos de Dios en tu vida.

 

Y no solo aplica para los tiempos de Dios, sino también para los tiempos para ti, para tus hobbies, tu descanso, tus afectos y tus demás responsabilidades que te ha dado Dios.

 

           

VII        LA VASIJA DE LA DESCONFIANZA EN DIOS

 

Número 20:12 “12Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.

Esto pasa cuando no confías en Dios plenamente, sino que confía es tus propias fuerzas o tus propios métodos.

 

Aquí Dios le pidió a Moisés que le hablara a la peña para que le diera agua, y él la golpeó con la vara en vez de hablar, porque no confió en lo que Dios le había dicho y lo hizo a su manera.

           

Esto es uno de los estorbos que más sombra provoca en nuestros corazones, dejando una gran porción de nuestra fe en la oscuridad de la desconfianza al Señor. Decimos confiar en él pero no del todo.

 

(TLA) Jeremías 17:5 y 7 “5 Yo, el Dios de Israel, declaro: “¡Maldito quien confía en los demás! ¡Maldito quien confía en sí mismo! ¡Maldito quien se aleja de mí! 7 ”¡Pero benditos sean aquellos que sólo confían en mí!”

 

No es que Dios nos maldiga, no, más bien no advierte que nos va a ir mal si confiamos en las personas antes que en él, si confiamos en nosotros mismos, antes que en él. No quiere decir que no confiemos en las personas de nuestro alrededor, si no, no podría haber matrimonios ni familias, mucho menos amigos o negocios, no se refiere a esa confianza, se refiere a confiar más en lo que piensa la gente o pensamos nosotros, antes que confiar en él y su palabra.

 

Amarlo es confiar en Él y obedecerlo.

 

Si es así, esto hace un gran obstáculo de opacidad entre su luz y nosotros, haciendo un gran lado oscuro en nuestra fe, pues ¿como decimos que le amamos si no le obedecemos?

(NVI) Juan 14:21 “21 ¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.”

El problema de tener lados oscuros en el corazón es que no podrás obedecerle y eso no nos traerá nada bueno.

 

VIII       LA LUZ TOTAL DE LA CONFIANZA EN DIOS

La palabra dice que en el reino milenial, cuando Cristo venga por segunda vez,  no se necesitará de sol que alumbre porque él es quien iluminará todo el reino.

 

Apocalipsis 22:5 “5No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.”

Así como el Antiguo Testamento es una sombra de lo que había de venir en Cristo, así nuestras vidas en la tierra tienen que ser una sombra de lo que ha de venir, y si Dios nos alumbrará de tal manera que ni sol habrá de ser necesario, porque no habrá noche, no habrá tinieblas, eso es lo que debe haber desde ahora en nuestros corazones, que su luz nos ilumine por completo.

 

Y esa luz es confiar plenamente en que todo lo que Dios tiene para nosotros es perfecto, buenos agradable, que en nuestras vidas solo se hace su voluntad, como oramos en el Padre Nuestro, que se haga evidente en nuestras vidas y no sea solo una frase.

 

(TLA)Santiago 1:2-4 “2 Hermanos en Cristo, ustedes deben sentirse muy felices cuando pasen por toda clase de dificultades. 3 Así, cuando su confianza en Dios sea puesta a prueba, ustedes aprenderán a soportar con más fuerza las dificultades. 4 Por lo tanto, deben resistir la prueba hasta el final, para que sean mejores y puedan obedecer lo que se les ordene.”

 

Ser mejor u obtener lo mejor de ti, depende de cuánto confíes en Dios.

 

La aflicción que estés pasando, cualquiera que esta sea, cualquiera que sea el nombre que le quieras dar: problema económico, enfermedad, conflicto, separación, soledad, u lo que sea, significa que Dios está probando tu confianza. No es que creas que Dios sólo está pendiente de ti, sino que Él está actuando por ti y para ti. Él está controlando la situación. 

 

Una muestra inequívoca de que confiamos en Dios es que a pesar del problema que estemos viviendo debemos sentirnos felices. Ojo, no dice, que pensemos estar felices, habla de un sentimiento, una emoción, sentirnos felices.

 

Sentirnos felices indicará que estamos confiando en Dios, y eso nos traerá una luz total para nuestros corazones, podremos confiar plenamente en Él y podremos obedecerle en todo y no tendremos ningún Darth Vader en nuestro corazón, ningún lado oscuro, seremos como Luke Skywalker, literalmente seremos caminantes del cielo en la tierra.

 

Amén.

 

IX         MINISTRACIÓN

 

Juan el Bautista dijo:

 

Juan 3:3030Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.”

 

Dicho conforme al tema de hoy: “Es necesario que yo me quite para no estorbar su luz.”

 

Asegurémonos que la luz que, como cristianos, creemos tener no tengan lados oscuros, que no sea oscuridad.

 

Quitémonos de en medio entre la luz del Señor y nuestra voluntad y hagamos en toda su voluntad, seamos obedientes.

 

Confiemos en Aquel que es poderoso para darnos más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, sabiendo que todo lo que anhelamos, que hoy le estorba, lo recibiéramos como añadidura que alcanzará hasta mil generaciones.

 

Que la fuerza...del Señor los acompañe.