Dom, Abr 05, 2020
Hogar Dulce Hogar
por Luis David Meza
I INTRODUCCIÓN
Hoy toda la familia está mayormente en casa, guardados, en cuarentena, con independencia que alguien tenga que salir, la mayoría estamos en casa.
Ahora, en medio de este encierro, cada uno de nosotros lo está viviendo de maneras diferentes, hay gente muy activa o hiperactiva que le está costando mucho trabajo estar en paz en su casa, porque está acostumbrada a estar entrando y saliendo de su casa a toda hora, no se queda quieta. Para ellos el concepto de “Hogar Dulce Hogar”, como que no está siendo muy real.
Serie: MI PRESENCIA IRÁ CONTIGO Y NO TE SERÁ COMÚN
También hay gente que está aprovechando la ventana de oportunidad, que le ha abierto Dios, de estar en casa en paz y hacer de su casa su mundo más importante.
 
Pero, no importa mucho la manera externa como estemos viviendo este encierro o esta crisis, lo que realmente importa es la manera interna de vivirlo, ¿Cuáles son tus pensamientos dominantes durante el día? o ¿Estás teniendo pensamientos de temor, de preocupación, de afán, de coraje, de desesperación ? o ¿Estás teniendo pensamientos de paz y confianza en Dios, que te hagan vivir tranquilo y relajado aprovechando este tiempo? La Biblia dice:
 
Hoy quiero compartirte un mensaje para que tu corazón tenga paz durante este tiempo de crisis y puedas realmente aprovechar bien este tiempo. De aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Hogar dulce hogar.
 
 
II          PREOCUPADOS O RELAJADOS  
 
En los tiempos de Jesús también había gente de los dos tipos, de los hiperactivos y de los relajados, no crea que eso tiene que ver solo con nuestra modernidad y las mil cosas que tenemos por hacer, el estrés está en la mente de la gente no en lo que tiene por hacer. Vamos a la Biblia a recordarlos:
 
(NVI) Lucas 10:37-42 “38 Mientras iba de camino con sus discípulos, Jesús entró en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. 39 Tenía ella una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba lo que él decía. 40 Marta, por su parte, se sentía abrumada porque tenía mucho que hacer. Así que se acercó a él y le dijo: —Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola? ¡Dile que me ayude! 41 —Marta, Marta —le contestó Jesús—, estás inquieta y preocupada por muchas cosas, 42 pero sólo una es necesaria. María ha escogido la mejor, y nadie se la quitará.”
En las Escrituras se narran varios pasajes de Jesús interactuando con Marta y María, que eran hermanas de Lázaro, al que resucitó. Se cree, por los relatos, que Jesús era amigo de ellos, que se quedaba a pernoctar con ellos cuando iba a diferentes aldeas o pasaba a visitarlos seguido, de manera que eran amigos.
Aquí aparece María, sentada en su casa, en paz, a los pies de Jesús, mientras Marta, que también está en la casa, anda de un lado a otro arreglando la casa, inquieta y preocupada por muchas cosas, dice Jesús.
Una hiperactiva y la otra relajada, ambas dentro de su casa, ¿Le suena parecida esta escena en su hogar ahora en estos tiempos?
Unos están como leones enjaulados, decían las abuelas, y otros están extremadamente relajados, haciendo lo que soñaron, no tener que ir a trabajar o trabajar desde casa, con su familia alrededor, sin nadie que les esté gritando o apurándolos.
Diferencia entre María y Marta.
La diferencia entre Marta y María es que María reconoció que solo una cosa era necesaria y la hizo, y Marta no detectó cual era esa cosa.
La palabra necesaria en el original griego es la palabra Chreia, que significa: Necesidad por escasez. María tenía la necesidad por escasez, que tiene un pobre, cuando de Jesús se trataba. Por eso en el sermón del monte Jesús dice:
Mateo 5:3 y 6 “3Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. 6Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.”
Tú vives en esa necesidad de Jesús por escasez cuando nunca te es suficiente estar con él, un pobre nunca está saciado. Terminas tus oraciones, no porque ya te llenaste, sino porque te tienes que ir, si por ti fuera te quedabas con Él. Eso es ser un pobre de espíritu, siempre sediento y hambriento de Jesús, y la promesa para ellos es que serán saciados de su presencia.
María tenía la necesidad de estar pegada a Jesús. Jesús no era solo su amigo, era su Señor, y ella sabía en su interior, que tener a Jesús cerca era tener a Dios cerca.
Mientras María necesitaba a Jesús, Marta necesitaba hacer cosas. Esta es la gente que no encuentra paz ni en su hogar, aunque esté todo el día en él. 
 
III         SI JESÚS NO TE ES REVELADO NO TENDRÁS PAZ
Pero eran hermanas, ¿cómo una entendía todo y la otra no entendía nada? Deje se le explico con otro pasaje de Jesús.
(NVI) Lucas 24:13-35 “13 Aquel mismo día dos de ellos se dirigían a un pueblo llamado Emaús, a unos once kilómetros de Jerusalén. 14 Iban conversando sobre todo lo que había acontecido. 15 Sucedió que, mientras hablaban y discutían, Jesús mismo se acercó y comenzó a caminar con ellos; 16 pero no lo reconocieron, pues sus ojos estaban velados. 17 —¿Qué vienen discutiendo por el camino? —les preguntó. Se detuvieron, cabizbajos; 18 y uno de ellos, llamado Cleofas, le dijo: —¿Eres tú el único peregrino en Jerusalén que no se ha enterado de todo lo que ha pasado recientemente? 19 —¿Qué es lo que ha pasado? —les preguntó. —Lo de Jesús de Nazaret. Era un profeta, poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo. 20 Los jefes de los sacerdotes y nuestros gobernantes lo entregaron para ser condenado a muerte, y lo crucificaron; 21 pero nosotros abrigábamos la esperanza de que era él quien redimiría a Israel. Es más, ya hace tres días que sucedió todo esto. 22 También algunas mujeres de nuestro grupo nos dejaron asombrados. Esta mañana, muy temprano, fueron al sepulcro 23 pero no hallaron su cuerpo. Cuando volvieron, nos contaron que se les habían aparecido unos ángeles quienes les dijeron que él está vivo. 24 Algunos de nuestros compañeros fueron después al sepulcro y lo encontraron tal como habían dicho las mujeres, pero a él no lo vieron. 25 —¡Qué torpes son ustedes —les dijo—, y qué tardos de corazón para creer todo lo que han dicho los profetas! 26 ¿Acaso no tenía que sufrir el Cristo estas cosas antes de entrar en su gloria? 27 Entonces, comenzando por Moisés y por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras. 28 Al acercarse al pueblo adonde se dirigían, Jesús hizo como que iba más lejos. 29 Pero ellos insistieron: —Quédate con nosotros, que está atardeciendo; ya es casi de noche. Así que entró para quedarse con ellos. 30 Luego, estando con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. 31 Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él desapareció. 32 Se decían el uno al otro: —¿No ardía nuestro corazón mientras conversaba con nosotros en el camino y nos explicaba las Escrituras? 33 Al instante se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron a los once y a los que estaban reunidos con ellos. 34 «¡Es cierto! —decían—. El Señor ha resucitado y se le ha aparecido a Simón.» 35 Los dos, por su parte, contaron lo que les había sucedido en el camino, y cómo habían reconocido a Jesús cuando partió el pan. “
Tus creencias no te dejan ver a Jesús obrar.
Mire lo que pasó aquí: Dos discípulos venían cabizbajos porque Jesús había muerto. Pero dese cuenta de que también fueron testigos de que había resucitado como había prometido, estuvieron ahí cuando las mujeres, Pedro y Juan llegaron a la tumba y la encontraron vacía, pero en ellos fue más fuerte su creencia, ellos dicen en el verso 21 “21 pero nosotros abrigábamos la esperanza de que era él quien redimiría a Israel.”
Ellos esperaban que Jesús rescatara a Israel del dominio romano, lo que al parecer también creía Judas Iscariote, que lo llevo a traicionar a Jesús. Era tan fuerte su creencia, que ya habían tenido evidencia de lo que Jesús les había prometido, que resucitaría, pero realmente no habían entendido nada.
Así nos pasa muchas veces, tenemos la evidencia de que Dios ya ha obrado en otras ocasiones, pero seguimos abrumados, cabizbajos por lo que nos está sucediendo, nuestros viejos temores se apoderan y nos gobiernan.
Por un lado, Jesús hablaba de un reino espiritual y ellos hablaban de un reino terrenal. Y eso los hacía caminar tristes y cabizbajos. Estaban tan sumergidos en su mundo que no pudieron reconocer que el que les hablaba era el mismo Jesús resucitado.
Hasta que Jesús se revela.
Es hasta que Jesús se les revela en la cena que ellos entienden y cambian, ahora reconocen como les ardía el corazón mientras Jesús les recitaba las Escrituras que profetizaban de él desde Moisés.
Entonces, cuando se les reveló, cambiaron su actitud y salieron corriendo de regreso a contarles todo a los ciento veinte, no les importó que fuera a anochecer. Los once kilómetros los caminaban en dos horas, corriendo a lo mejor se hicieron una hora, pero no les importó que fuera de noche, porque cuando Jesús se te es revelado, tu actitud cambia, dejas de vivir en el pasado y en el presente doloroso y comienzas a vivir en el futuro glorioso que solo te da Jesucristo.
María tenía la revelación, Marta solo la información.
María tenía la información y la revelación, pero Marta solo tenía la información, tan así que cuando Jesús estaba por resucitar a Lázaro, Marta le dice:
Juan 11:21-27 “21Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. 23Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. 24Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. 25Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?  27Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.”
Marta sabe la Escritura, pero no tiene revelación y no sabe donde ponerla, donde usarla. Cleofas y su amigo saben la Escritura, vieron lo prometido, pero no tienen a Jesús revelado, y sus corazones están desfallecidos, no importa que el mismo Jesús camine junto a ellos, es hasta que se les revela es cuando cambian de actitud.
No importa si tú has estado caminando con Cristo por años, o desde la cuna, si no te ha interesado que Jesús se revele a tu corazón, tal vez porque sabes que te va a pedir cosas que no quieres hacer, como perdonar, hablar de él, hacer su obra, ponerlo a él en primer lugar, te puedes estar conformando con caminar cerca de él, aunque eso no te implique un verdadero cambio en tu interior, sigues viviendo angustiado por todo, con demasiadas preocupaciones, enojado por todo, preocupado por todo, no entiendes nada.
 
IV         HASTA QUE JESÚS SE NOS ES REVELADO VIVIMOS EN PAZ
La diferencia entre un cristiano que solo sabe a uno que vive realmente confiado es que Jesús se haya revelado a tu corazón. Esa es la Roca que Jesús dejó para que su iglesia no sucumbiera ante el infierno y todo lo que viene de él.
El miedo, la angustia, el afán y las preocupaciones no vienen del cielo, para vivir en paz, confiados, necesitamos la revelación de Jesús en nuestros corazones y cuál es su obra en nuestras vidas.
Por eso Jesús le dice a Pedro cuando le pregunta ¿Quién soy para ustedes?
(NVI) Mateo 16:15-18 “15 —Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? 16 —Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente —afirmó Simón Pedro.17 —Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás —le dijo Jesús—, porque eso no te lo reveló ningún mortal, sino mi Padre que está en el cielo. 18 Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán contra ella.”
La piedra sobre la cual edifica Jesús a su iglesia es la revelación que del cielo el Padre te haga de Jesús en tu vida. No si sabes quien es o cuando va a regresar o porque se fue, o que vino a hacer a la cruz.
Aun sabiendo eso decenas de miles de cristianos en el mundo viven atemorizados y llenos de pánico por diversas cosas y por esta pandemia también. Les da pánico perder su vida, aunque eso signifique verdaderamente encontrarla.
Lucas 10:22 " 22Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar."
Los fariseos es bien claro que no tenían la revelación porque Jesús les pasó por enfrente y no lo reconocieron. Pero no le estoy hablando a fariseos, sino a cristianos como Marta o como Cleofas y su amigo, que habiendo caminado con Jesús todos estos años, todavía viven llenos de temor y afanes, en vez de vivir en la paz que Jesús revelado es.
Aprovechando el tiempo.
Efesios 5:16 " 16aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos."
 
Este tiempo es especial para que aprovechemos este tiempo.
(NVI) Juan 14:27 “27 La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden.”
 
V          MINISTRACIÓN
Oremos que Jesús nos sea revelado en todo tiempo. No de quien es o que hace, sino se nos sea revelado que quiere de nosotros y corramos llenos de ardor en el corazón a hablar de él y su obra en el mundo y en nosotros.
Y que su paz nos permita en este tiempo o en cualquier tiempo de crisis, podernos sentar a sus pies y mirarlo y escucharlo como la cosa más importante de la vida y hacer que de verdad pare nuestro mundo, pero no el exterior, sino el interior, que pare nuestro mundo interior y solo Jesús resplandezca, cuando eso te suceda, se te habrá revelado Jesús y te prometo que, entonces si, tu vida cambiará desde tu interior.
Te dejarás de angustiar por cosas y aprovecharás bien el tiempo, perdonarás a tus seres amados y habrás vencido a tus emociones, que como demonio de Tasmania te hacen andar, precisamente para que no encuentres la paz genuina que solo Jesús puede darte.
La única manera que tu hogar sea un Hogar, dulce hogar, es que Jesús te sea revelado. Pídeselo al Padre con todo tu corazón.