¡ B I E N V E N I D O !

Plenitud en Cristo, nació como iglesia el 25 de octubre de 2009, después que el Señor llamó a los pastores David y Olga Meza a iniciar el ministerio para el cual los había escogido.

UBICACIONES Y HORARIOS

Plenitud en Cristo

I          INTRODUCCIÓN
           
La semana pasada dijimos que la fe es el mayor capital que tenemos para llevar a cabo los grandes planes que Dios tiene para cada uno de nosotros. Pero entendimos que mucha gente lo desperdicia porque pone más atención a los hechos que a la palabra de Dios sobre ellos y al final comprendimos que Dios no mira los hechos de nuestra vida, no le importa de dónde venimos, de qué familia procedemos, cuantas relaciones importantes tenemos, no le importa lo que pasa o ha pasado a nuestro alrededor para Él poder obrar en nosotros. Dios en lo que se fija es en la fe que le tenemos.
 
Pero eso lo sabe nuestro adversario el diablo y él va a tratar por muchos medios que tú pierdas la fe. Y una de las armas más comunes que el diablo usa es el temor.
 
Cuando la gente mira demasiado sus hechos, como decíamos la semana pasada, pierden la fe porque los hechos de su vida les infunden temor: Temor de que no suceda lo que están esperando, temor de malas noticias, temor de que no deje de suceder lo que les está pasando, temor por la falta de dinero y hasta temor por el dinero, temor al rechazo, temor a arriesgarse, temor, temor, temor.
 

El temor es contrario a la fe, pero opera bajo el mismo principio.  La fe es para lo que esperas que te suceda, el temor es para lo que esperas que no te suceda.
 
Job 3:25 “ 25 Porque el temor que me espantaba me ha venido, Y me ha acontecido lo que yo temía.”
 
A Job le sucedió lo que temía, porque es un principio: Un proverbio enseña:
Proverbios 10:24 “ 24 Lo que el impío teme, eso le vendrá; Pero a los justos les será dado lo que desean.”
 
Aquí la palabra está dando por hecho que el impío no tiene fe sino miedo, y que el justo no tiene temor sino fe. Así que nuestra fe debe vencer a nuestros temores, de aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Mi fe vencerá mis temores.
 
 
II        EL TEMOR GENERA ANGUSTIA
 
El temor es una especie de kryptonita para la fe, es un arma que el enemigo usa en contra de los hijos de Dios, porque sabe que si tienes temor no vas a poder operar en fe.
Muchas veces es difícil descubrir a que le tenemos temor, pero lo podemos identificar porque el temor genera angustia y la angustia es más perceptible. El temor es un pensamiento, algunas veces hasta inconsciente, pero la angustia es una sensación en el cuerpo y esa es más fácil de detectar.         
Génesis 32:7 “7Entonces Jacob tuvo gran temor, y se angustió; y distribuyó el pueblo que tenía consigo, y las ovejas y las vacas y los camellos, en dos campamentos. 8Y dijo: Si viene Esaú contra un campamento y lo ataca, el otro campamento escapará.”
 
Aquí podemos ver que después de que Jacob tuviera temor de su hermano Esaú, sintió angustia. La angustia es el primer sentimiento que nos indica que estamos sintiendo temor a algo. En este caso, Jacob temía que su hermano Esaú quisiera matarlo por haberle robado la primogenitura veinte años atrás.
 
El diccionario define a la angustia como un temor opresivo sin causa precisa acompañada en la mayoría de las veces con una sensación de opresión en el pecho y abdomen.
La angustia muchas veces no tiene una causa precisa, siente la angustia pero no sabe bien porque le viene. Eso indica que hay un temor oculto ahí o un temor que no quiere reconocer.
 
Puede ser que pienses que tú no tienes temor, pero si sientes angustia, si sientes esa sensación de opresión en el pecho o abdomen, entonces estás en angustia y por ende en temor.
 
Pero ¿Cómo tratar con la angustia?
 
Pero vamos a ver cómo nos ayuda la Biblia a tratar con la angustia.
Proverbios 21:23 “ 23 El que guarda su boca y su lengua, Su alma guarda de angustias.”
 
La angustia viene por lo que hablamos. Cuando sientas temor por algo cierra la boca. No lo cuentes, no lo hables. Hablar de los miedos por los que estás pasando solo provoca más angustia.
La angustia es una pasión natural en el hombre, no es pecado angustiarse, Jesús se angustió cuando estaba en el Getsemaní. Si bien no es un pecado, hay que saber cómo tratar con ella.
 
 
III       LA ANGUSTIA GENERA AFÁN
 
Si dejas que la angustia te domine, te conducirá al afán. La angustia lo que genera es afán y el afán es tan peligroso que es capaz de ahogar toda la palabra de Dios que haya sobre ti, el afán te hará dudar y de la duda pasarás a no creer, que significa perder tu fe. Y si pierdes tu fe lo pierdes todo. Pierdes todo tu capital.
Mateo 13:22 “22El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.”
 
El afán es capaz de ahogar la palabra de Dios. El afán, dice el diccionario, que es un esfuerzo o empeño grande para realizar una actividad con todo su interés, entonces el problema del afán es que nos hace creer que serán nuestros propios esfuerzos los que lograrán aquello que se busca.  Pero la Biblia enseña lo contrario:
Zacarías 4:6 “6Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel,  que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.”
 
No es en tus fuerzas es en las fuerzas de Dios. No es con tus dones, talentos y fuerzas, es con el Santo Espíritu de Dios que vas a poder salir de donde te metiste y ahora sientes esa angustia. Es con su Espíritu Santo que vas a poder ser capaz de lograrlo todo. Con Él todo, sin Él nada.
 
 
IV       EL AFÁN GENERARÁ DUDA Y DESPUÉS INCREDULIDAD
 
El temor, la angustia y el afán van a generar duda y la duda traerá consigo la incredulidad habiendo conseguido robar el mayor capital que tenemos que es la fe.
 
Jesús llamó a Pedro a caminar sobre el agua y mire lo que pasó:
Mateo 14:29-31 “29Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. 30Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! 31Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”
 
La duda derrotará a tu fe. Debes eliminar las dudas de tu vida y confiar plenamente en Dios.
(NVI) Santiago 1:6-8 “6 Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento. 7 Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del Señor; 8 es indeciso e inconstante en todo lo que hace.”
 
Podemos ver como la duda terminará por afectar todo lo que es de fe. Pero debemos entender que la duda viene precedida de afán, angustias y temores. Pedro tuvo temor, ese temor trajo angustia y afán por no ahogarse, por eso Jesús le dice ¿Por qué dudaste?
 
 
V         COMO VENCER A LA ANGUSTIA.
           
El temor es un pensamiento, pero la angustia es un sentimiento y esa es más fácil de detectar. Puede haber cosas que te causen temor pero no angustia, como cruzar una avenida peligrosa, pero cuando un temor te causa angustia, se convierte en mucho peligro, porque va directo a llevarte a la incredulidad.
 
¿Pero como venció Jesús la angustia en el Getsemaní?
 
Orando.
 
(NVI) Mateo 25:36-39 “36 Luego fue Jesús con sus discípulos a un lugar llamado Getsemaní, y les dijo: Siéntense aquí mientras voy más allá a orar. 37 Se llevó a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y comenzó a sentirse triste y angustiado. 38 Es tal la angustia que me invade, que me siento morir —les dijo—. Quédense aquí y manténganse despiertos conmigo.39 Yendo un poco más allá, se postró sobre su rostro y oró: Padre mío, si es posible, no me hagas beber este trago amargo. Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.”
 
¿Qué fue lo que hizo Jesús cuando se angustió? Oró a Dios. Oró al Padre y le manifestó su confianza: Si puedes hacer que no beba este trago amargo, pero no se haga como yo quiero sino como tú.
 
¿Porque nos angustiamos? Porque algo no está saliendo como nosotros queremos o esperamos. ¿Qué debemos hacer? Orar y entregar esa angustia a Dios y manifestarle nuestra total confianza de que Él no nos dejará pasar por algo que no lo necesitemos o no sea para cumplir sus propósitos en nosotros.
 
2) Afirmando nuestra fe.       
           
Nuestra fe vencerá nuestros temores y angustias, no al revés. Ningún temor y ninguna angustia derrotarán nuestra fe. Y lo creo porque es una promesa de Dios para sus hijos, se la dio a Abraham y también a nosotros:
 
(NVI) Romanos 4:20 “20 Ante la promesa de Dios no vaciló como un incrédulo, sino que se reafirmó en su fe y dio gloria a Dios 21 plenamente convencido de que Dios tenía poder para cumplir lo que había prometido. 22 Por eso se le tomó en cuenta su fe como justicia. 23 Y esto de que «se le tomó en cuenta» no se escribió sólo para Abraham, 24 sino también para nosotros. Dios tomará en cuenta nuestra fe como justicia, pues creemos en aquel que levantó de entre los muertos a Jesús nuestro Señor.”
 
Usted sabe los que Dios le prometió a Abraham, que tendría un hijo a la edad de cien años, siendo Sara, su esposa de 90 y estéril toda su vida, y Dios lo cumplió. Usted y yo debemos igual afirmar nuestra fe creyendo que Dios es poderoso para sacarlo de ese problema o para darle ese anhelo de su corazón, pero tanto si sí o si no, le entregamos a Dios nuestras angustias y le manifestamos que confiamos plenamente en Él y estamos seguros que Dios nos dará su favor.
 
 
VI       MINISTRACIÓN
 
Cuando sientas la angustia del temor, ora, lleva tu angustia delante de Dios y entregársela a Él, la Biblia dice: Confía en Él y Él hará.

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