¡ B I E N V E N I D O !

Plenitud en Cristo, nació como iglesia el 25 de octubre de 2009, después que el Señor llamó a los pastores David y Olga Meza a iniciar el ministerio para el cual los había escogido.

UBICACIONES Y HORARIOS

Plenitud en Cristo

I INTRODUCCIÓN
Este es último servicio del año 2019, y queremos darle las gracias a Dios porque nos ha dejado llegar hasta aquí y nos ha abierto la puerta del año 2020 para continuar nuestros caminos.
Y este es un tiempo donde generalmente hacemos un recuento de lo que pasó o de lo que pasamos en este año que está terminando y de lo que ha de venir en este año que se aproxima, pero realmente Dios no actúa por años calendario, Dios no dice: Bueno, como va a comenzar el 2020 te daré tal cosa, porque Dios no vicie en nuestro cronos, Dios vive en su kairos, Dios es permanente, es atemporal, Él no está de vacaciones como tú o como yo.

 

Entonces, hay un principio divino: Si sembraste, en el 2019, cosas buenas y correctas conforme al corazón de Dios, cosecharás cosas buenas y correctas de parte de Dios en el 2020. Si no sembraste, aunque yo te profetice que te irá mejor este año, no tendría por qué ser así. Querer cosechar donde no se sembró sería atentar contra los principios de Dios.
 
El fin de año es buen tiempo para sembrar.
 
Ahora, lo cierto es que cada inicio de año calendario es un buen tiempo para sembrar nuevas semillas, pero también para cuidar las que ya hemos sembrado.
 
Lucas 13:7-97Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra? 8Él entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. 9Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después.”
Había estado esperando que diera frutos por tres años y el viñador pidió un año más para abonarla, para ponerle fertilizantes, con tal de que diera frutos esa semilla.
El diccionario define la palabra fertilizante como “La sustancia que mejora la calidad de la tierra y facilita el crecimiento de las plantas”.
Hoy te quiero dar una palabra de parte de Dios que ayude a mejorar la calidad de la tierra y de la semillas que hayas sembrado o que sembrarás en este año nuevo que se avecina, de aquí que el mensaje de hoy lleva por título: Fertilizante para tus semillas.
 
II          ESPERAR FORMA PARTE DE PLANTAR
 
En la vida es muy importante saber qué hacer, pero después de eso, lo más importante es hacerlo y no quedarse solo en el saber lo que hay que hacer y no hacerlo. Mucha gente se queda en que sabe lo que tiene que hacer, pero no lo hace.
 
Ahora, dentro del marco de hacer lo que sabes que tienes que hacer, también está el saber esperar mientras haces, porque si no sabes esperar mientras estás haciendo lo que tienes que hacer, echarás a perder la cosecha que Dios está preparando para ti, por eso Dios dijo en un momento:
 
Salmo 46:910 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.”
Los silencios hacen la melodía.
 
Sembrar semillas en Dios es como una sinfonía o una melodía, los silencios forman parte importantísima de la melodía. De hecho, el ritmo es una combinación de sonidos y silencios a una velocidad “x” de tiempo, pero el silencio forma parte integral de la melodía, sin silencios se volvería un ruido continuado que podría llegar a ser estrepitoso, sin sentido y nada más.
 
Y así es la vida cristiana, cuando uno siembra una semilla, uno debe aprender a saber esperar, especialmente los tiempos de silencio de Dios. Dios habla, nos queda claro, pero también calla, y los silencios de Dios son tan importantes como la voz de Dios.
 
 
III         EL TIEMPO DE LOS SILENCIOS DE DIOS
 
Un problema que tiene el pueblo cristiano es que no lee la Biblia todo lo que la debería leer, pero otro problema es que cuando la lee, se le olvida aprender de los silencios en la vida de los hombres y mujeres de la Biblia.
 
La vida de José es un ejemplo de lo que significa saber esperar. Cuando la Biblia dice:
 
Génesis 39:11Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que lo habían llevado allá.
Nosotros leemos esa parte de la historia de José, desde que lo sacaron de la cisterna hasta que llegó a casa de Potifar y fue prosperado en todo, en unos pocos minutos, y así queremos pasar nosotros de la aflicción a la prosperidad en poco tiempo, pero generalmente no es así.
 
Desde donde sus hermanos lo vendieron hasta llegar a Egipto había cerca de 1,200 kilómetros, los cuales se recorren caminando en dos meses aproximadamente. Dos meses de ir amarrado de las manos, de comer sobras, de intensas caminatas a vivo rayo de sol durante dos meses.
 
Mientras dura tu aflicción Dios trabaja.
 
José recibió una promesa de parte de Dios, y Dios la cumplió, porque José supo esperar y confiar en que mientras él caminaba amarrado por el desierto, Dios estaba trabajando y le preparó una casa donde pudiera prosperarlo haciéndolo el jefe de mucha servidumbre y apareció Potifar en escena.
 
Vivió en la casa de Potifar cerca de diez años y su testimonio fue tirado a la basura por una mujer engañosa, y otra vez apareció el tiempo de saber esperar, porque fue a dar a la cárcel y ahí estuvo cinco años cuando le reveló el sueño al copero y soltaron al copero y le pidió que le hablara al faraón de él y no se olvidara, y leemos que el copero recordó de uno que interpretaba sueños cuando él había estado en la cárcel, apenas hacía dos años. Uno lee ese párrafo en 5 minutos y quisiera que los silencios de Dios pasaran en igual en minutos y a veces son años los que debemos saber esperar.
 
Génesis 41:11Aconteció que pasados dos años tuvo Faraón un sueño.”
La espera para que el copero se acordara de José fue de dos años. ¿Recuerdas alguna promesa de Dios que todavía sigas esperando después de dos años o más?
 
Pero en ese tiempo Dios trabajó con Faraón para que, al ponerle ese sueño, sucediera que el Faraón entrara en desesperación, pues sus magos no lo podrían interpretar y ahí se acordó el copero de José, su antiguo compañero de celda.
 
Si hubiera habido uno que más o menos le hubiera interpretado el sueño o le hubieran recomendado a otro intérprete, José no hubiera llegado al palacio, pero mientras el copero se “olvidaba” de José, Dios estaba usando esos dos años para que el Faraón fuera perdiendo la confianza en sus magos, y ese sueño fuera la “gota que derramaba el vaso” para ir a consultar a otros, y también esos dos años sirvieron para que el copero recuperara toda la confianza de Faraón y su recomendación fuera aceptada por el Faraón.
 
Pasaron dos años más.
 
Pasaron dos años más en la cárcel para que Faraón lo llamara. Dos años son veinticuatro meses, ciento cuatro semanas de espera. Setecientos treinta días de incertidumbre. Dos mil ciento noventa comidas más a solas, diecisiete mil quinientas veinte horas atento a lo que Dios tuviera que decir oyendo silencios.
 
Por eso Jesús dijo:
 
Juan 5:1717… Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.
Mientras tú esperas él está trabajando para que se hagan sus planes que te dijo que haría.
 
Pasaron diecisiete años desde que Dios le dio el sueño a José hasta que se vio cumplido. Pasaron más de quince años desde que Dios ungió a David, hasta que llegó al palacio y lo hicieron rey de Israel.
 
El tiempo lo debemos medir en base a la eternidad no en base a nuestras ganas de que ya suceda.
 
 
IV      LOS TRES INGREDIENTES DEL FERTILIZANTE PARA SEMILLAS DE REINO
 
Cuando uno va al médico debe esperar a que lo llamen, no puede uno adelantarse, si se enoja, la espera se hará terrible, hay personas que se enojan con la recepcionista del médico y descargan su desesperación en voz alta, y de la pena o del enojo, mejor se van del lugar, perdiendo así su cita con el médico.
 
Igual les pasa a los hijos de Dios, hijos que no saben esperar y se enojan o desesperan de que no “sucedan” las cosas que quieren o que Dios les dijo que sucederían, y se salen y pierden su lugar en la fila de las bendiciones.
 
Debemos aprender a esperar en Dios, y ese es un fertilizante que lleva tres ingredientes principales:
 
Salmo 46:910 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.”
“Estad quietos” significa vivir en paz y dejar trabajar a Dios. “Conoced que yo soy Dios” significa confiar plenamente en Él.
 
Entonces los tres ingredientes que debe tener el fertilizante de la tierra donde hayas sembrado cada semilla o vayas a sembrar en este 2020, son: Vivir en paz, dejar obrar a Dios(No meter nuestras manos) y confiar en que Dios tiene el control de los sucesos y de los tiempos.
 
Esto es saber esperar, llenos de paz y confianza en que Dios está obrando, lo que hayas sembrado en este año, lo cosecharás en el 2020. 
 
(NVI) Gálatas 6:9No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.”
Esta es una promesa para quienes confíen en él y lo profeticen para sus vidas.


V       DIOS NOS ENTRENA EN CONFIANZA EN LOS TIEMPOS DE SILENCIO.
 
Dios nos entrena, en los tiempos de silencio, en confianza, para que lo dejemos a Él actuar, para que cuando llegue el tiempo de hacer, sigamos confiando y lo dejemos a Él hacer.
 
¿Y cómo sabe eso pastor? Por la respuesta de José a Faraón cuando por fin, después de diecisiete años, lo mandó llamar para que interpretara sus sueños:
 
Génesis 41:15-16mas he oído decir de ti, que oyes sueños para interpretarlos. 16Respondió José a Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia a Faraón.
        
Dios cambió el pensamiento del José de la túnica de colores:
 
(NTV) Génesis 39:7 "Al poco tiempo José tuvo otro sueño y de nuevo se lo contó a sus hermanos. —Escuchen, tuve otro sueño —les dijo—. ¡El sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante mí!"
 
José contó el sueño diciendo que el sol y las estrellas se inclinarán a él, no dijo que Dios haría que el sol y las estrellas se inclinarían a mí. Cuando contó el sueño lo contó en primera persona, y Dios le enseñó a hablar en segunda persona, detrás de Dios siempre.
 
Dios nos prueba si confiaremos en él en el tiempo de silencio, para que cuando llegue el tiempo de actuar, sigamos confiando en él y no en nosotros. Muchos planes de Dios son desbaratados por el hombre, pues piensa que él es quien lo hace, cuando no debemos olvidar que somos un mero instrumento en sus manos, somos solo administradores de sus talentos.
 
El médico te hará compañía mientras esperas.
 
(NTV) Isaías 40:31 “En cambio, los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas; volarán alto, como con alas de águila. Correrán y no se cansarán; caminarán y no desmayarán.”
Con este versículo pasarás sin problemas el tiempo en la sala de espera. Pon atención y encontrarás cosas maravillosas en esa sala de estar, y lo mejor, el doctor vendrá y se sentará a tu lado y te dirá: “Pensé que podría hacerte compañía mientras esperas”. Ningún médico puede hacer eso, pero el tuyo si, por eso es el Médico de médicos.
 
 

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