Devocional Diario

David Wilkerson (1931-2011)

Si le dices al mundo que Jesús es tu Señor y Salvador, un Dios que puede realizar lo imposible, ellos observarán cómo reaccionas tú, ante situaciones imposibles. Y el diablo también observa, esperando que tu fe fracase.

El salmista escribe: “¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!” (Salmos 31:19). ¿Cuál es esta gran bondad que Dios establece para aquellos que confían en él a través de los tiempos de prueba? Es un testimonio impenetrable y glorioso para el mundo que tu fe puede sobrevivir a cualquier situación.

Vemos este tipo de testimonio en Daniel. Sus celosos co gobernadores idearon una conspiración contra él, convenciendo al rey Darío de que prohibiera la oración durante treinta días. Daniel era plenamente consciente del castigo por continuar orando, sin embargo, él sabía que el Señor lo ayudaría hasta el final. Tal como lo predijeron sus compañeros, Daniel desobedeció la prohibición y siguió orando tres veces al día.

Aunque el Rey Darío respetaba a Daniel, él fue forzado por su propio decreto a echar a este hombre devoto al foso de los leones. El rey le aseguró a Daniel: “El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, él te libre” (Daniel 6:16). Sin embargo, esa noche el rey no pudo dormir (6:18).

Sabemos cómo Dios respondió a la fe de Daniel: ¡Él cerró las bocas de los leones hambrientos! Por la mañana, el rey Darío se levantó temprano, ansioso por ver si Dios había respondido las oraciones de Daniel. ¡Puedes imaginar la alegría del rey cuando escuchó la voz de Daniel alabando a Dios! (6:21-22).

Debido a esta gran demostración del poder de Dios, el rey Darío escribió un decreto que impactó a todo un reino: “Todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel; porque él es el Dios viviente” (6:26).

El mundo todavía anhela ver un testimonio del gran poder de Dios en las vidas de aquellos que proclaman su nombre, aquellos que creen en lo que predican y nunca dudan de su Palabra.

David Wilkerson (1931-2011)

“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).

Muchos en la iglesia de hoy tratan de determinar la cercanía del regreso de Cristo al leer las señales de los tiempos. Sin embargo, una de las declaraciones más claras que hace Jesús acerca de su segunda venida está contenida en el versículo anterior: El fin vendrá sólo después de que el evangelio haya sido predicado a todas las naciones, para testimonio.

La palabra que Jesús usa para “testimonio” en este, literalmente significa prueba de hecho. Cristo está hablando aquí no sólo de predicar el evangelio, sino de presentarlo como un testimonio. En resumen, el evangelio que predicamos es efectivo sólo si está respaldado por una vida que da testimonio de su realidad.

Uno pensaría que, en Estados Unidos, una nación llena de miles de iglesias evangélicas, habría un fuerte testimonio del Evangelio. Pero muchas iglesias han cedido el verdadero evangelio de Cristo y hay muy pocos testimonios de su señorío en la vida de las personas. No son verdaderos testigos y las iglesias no están venciendo.

Demasiados ministros, jóvenes y viejos, corren por todo el mundo en busca de estrategias para producir crecimiento en sus iglesias. Asisten a seminarios, convenciones y “gurús en consultoría” en busca de la clave para construir una iglesia más grande. También hay otros que acuden a los “avivamientos” con la esperanza de aprender nuevos métodos para que el Espíritu Santo caiga sobre su congregación. Pero se necesita más que nuevas ideas o estrategias para tocar naciones para Cristo.

Estoy agradecido de que haya excepciones, sin embargo; y Dios se mueve con fuerza en las iglesias donde los pastores captan una visión y pasan tiempo sobre sus rostros delante del Señor. Y están guiando a sus congregaciones hacia un caminar más profundo con el Señor. ¡Todos nuestros planes son en vano si Jesús no está entronado en cada área de nuestras vidas!

David Wilkerson (1931-2011)

A lo largo de la historia, las personas han creído que podían manejar cualquier calamidad lo suficientemente bien sin tener fe en Dios. El profeta Isaías escribió que tales burladores se jactan: “Cuando pase el turbión del azote, no llegará a nosotros” (Isaías 28:15). Isaías llama a estas personas espiritualmente ciegas (ver Isaías 26:11); en otras palabras, no atribuirán ninguna calamidad a la obra de Dios. En lugar de ello, actuarán como si Dios no estuviera en el cielo en absoluto.

Muchos burladores en América piensan que su riqueza los salvará del desastre, pero Dios dice en términos inequívocos que cuando su divino zarandeo comience, los ricos impíos verán de repente sus posesiones como inservibles (ver Isaías 2:20-21). Otros dicen: “Los profetas de la condenación han estado diciendo las mismas cosas durante siglos, pero aún no ha llegado el fin del mundo. Sólo debemos disfrutar la vida mientras podamos”.

Es cierto que diversos profetas de Dios han emitido advertencias en todas las generaciones, pero la historia demuestra que Dios siempre envió sus juicios en el tiempo señalado. John Owen, el gran predicador puritano, dio una fuerte advertencia a su congregación el 9 de abril de 1680, y mientras los escépticos se burlaban, Dios, de hecho, envió terribles juicios sobre esa sociedad. John Owen vivió para llorar por una ardiente catástrofe que envolvió a Londres y destruyó esa gran ciudad. De hecho, vio el cumplimiento de cada una de sus poderosas profecías: guerras, destrucción, economías destrozadas, depresión nacional, enfermedades que barrieron multitudes de personas descuidadas y despreocupadas.

Amados, estamos viviendo en un momento como el de Owen. Y en momentos como estos, sólo hay una respuesta: “¡El justo por la fe vivirá!” Owen amonestó a su pueblo con lágrimas para preparar un arca de seguridad para ellos y sus familias. “Esa arca es Jesucristo, el único lugar seguro”.

Quizás veamos peligro en todos lados, pero tenemos una ferviente protección de ángeles que nos rodean y un Dios que ha jurado llevarnos a través de cualquier desastre que podamos enfrentar. Pon tu fe en Jesús y podrás enfrentar la tormenta venidera con serenidad, confianza y paz mental. ¡Él es tu buen y amoroso pastor y él es fiel para guiarte hasta el final!

David Wilkerson (1931-2011)

Una queja entre los cristianos de todo el mundo es: “¡No puedo encontrar una buena iglesia en ninguna parte! Necesito un lugar donde mi familia pueda ser ministrada y donde mis hijos puedan crecer conociendo la verdadera rectitud”.

Demasiados pastores están constantemente probando cosas nuevas en la iglesia: nuevos métodos de evangelismo, nueva música, nuevos “avivamientos”. Hay tanto escándalo y necedad, todo tipo de distracciones del evangelio.

¿Qué estás buscando en una iglesia? ¿Verdadera comunión? ¿Un lugar para que tus hijos fructifiquen? ¿Buena alabanza y adoración? ¿Un lugar donde se pueden satisfacer las necesidades profundas de tu vida? Si alguna de estas preocupaciones se aplica a ti, tengo una pregunta muy difícil para ti: Para satisfacer estas necesidades, ¿has escudriñado tu corazón acerca de ser un sacerdote para tu familia? Tú afirmas que no puedes encontrar una buena iglesia, una que te despierte, te provoque y ministre a tus hijos. Pero, ¿has hecho el trabajo sacerdotal de ser un mediador para tus seres queridos delante del Señor?

Crecí en una familia que guardaba lo que solía llamarse el “altar familiar”. Mi padre creía que el versículo en Hebreos, que mandaba a los cristianos que no dejaran de congregar, se aplicaba también a la familia (ver Hebreos 10:25). Cuando llegaba el momento del altar familiar en nuestro hogar, mis hermanos y yo veníamos de nuestras actividades y nos reunimos alrededor de nuestros padres para orar. Mi padre asumía, con alegría, el papel de sacerdote y pastor en nuestra casa.

¿Qué acerca de ti? ¿Has buscado en tu corazón ser un sacerdote para tu familia? Cuando tu hogar se convierte en una iglesia, todas tus necesidades más profundas serán satisfechas por tu Padre que está en el cielo. Entonces podrás ir a cualquier iglesia, sin importar qué tan muerta pueda parecer. ¿Por qué? Porque Dios te encontrará allí, e incluso podrá relacionarte con otros buscadores que están hambrientos por conocer más a Jesús.

Contacto

Iglesia Plenitud en Cristo
Zempoala #9 entre calle Angelina y Apolinar Castillo
Xalapa Veracruz 91060, Mexico.
info@plenitudencristo.org
Facebook         Twitter    Twitter

Suscríbete

Recibe en tu correo El Boletin Electrónico

Síguenos

Copyright © Plenitud en Cristo 2018 All rights reserved